¿Debo asistir a la boda homosexual de mi amigo?

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matrimono gay

Un artículo escrito por Bob Russell.  El artículo original puede ser leído aquí.  Traducción por Stefanía Vera.  Todo texto bíblico en este artículo es de la RV1960.

 

 

 

 

 

PREGUNTA ENVIADA POR EMAIL:

“Bob, soy un seguidor de Dios deseando caminar en su verdad. He sido invitado a una celebración de matrimonio de dos personas del mismo sexo, amigos cristianos de mucho tiempo. Podría asistir porque les amo a los dos y podría celebrar su felicidad pero no podría celebrar su unión como matrimonio. Si voy me siento como un hipócrita y si no voy me siento como un hipócrita. Estoy buscando consejo.

MI RESPUESTA:

Es fácil entender tu dilema. No quieres alejar completamente a las personas que amas. Por otro lado no quieres dejar la impresión de que estás aprobando un comportamiento inmoral tampoco. Y más importante, no quieres ofender a tu padre celestial.

Esta no sería una decisión difícil para mi. Yo no asistiría. Estás invitado a participar en una ceremonia que se burla del propósito que Dios le dió al matrimonio. Las escrituras enseñan que el matrimonio es un pacto sagrado entre un hombre, una mujer y Dios. El matrimonio no fue una idea humana. Fue instituido por Dios en el Jardín del Edén y “…lo que Dios ha unido no lo separará el hombre”. Si yo fuera invitado a una ceremonia de matrimonio polígamo de un hombre casándose con cuatro mujeres no asistiría porque esa ceremonia profanaría el pacto sagrado que Dios ordenó.

Otra consideración es que tu presencia dejaría la impresión de que apruebas las relaciones homosexuales. Puede que racionalices “no estoy aprobando su comportamiento solo estoy siendo un amigo”. Pero tu sola presencia dice a tus niños y otros a quienes influencias, que el matrimonio gay está bien; tal vez Dios destruyó la población entera de Sodoma y Gomorra por este tipo de comportamiento, pero los tiempos han cambiado. Sin embargo la Biblia establece claramente que Dios es, “…el mismo ayer y hoy y por los siglos”  y “no cambia como los astros ni se mueve como las sombras”.

En el primer capítulo de romanos el apóstol Pablo documentó el comportamiento inmoral que caracterizaba el mundo de sus días – una lista que incluía relaciones del mismo sexo. Él concluye la discusión con estas palabras, “Saben bien que, según el justo decreto de Dios, quienes practican tales cosas merecen la muerte; sin embargo, no sólo siguen practicándolas sino que incluso aprueban a quienes las practican”. (énfasis mío) Necesitamos ser cuidadosos  de no dejar la impresión de que hemos cedido ante la presión del mundo y aprobamos lo que Dios claramente ha prohibido.

Hay un factor más. Tu asistencia no solo te pone en una posición incómoda sino en una insostenible. Se esperará que respondas a comentarios favorables como, “¿No es emocionante?” “¿Estoy feliz por ellos, no lo estás tú?” Ese escenario no sería un ambiente apropiado para que expreses tus convicciones. Probablemente es por eso que declaras que te sentirías como un hipócrita si fueras. A menos que estés preparado para crear una escena o meterte en discusiones, no parece sabio asistir. Hablas más elocuentemente con tu ausencia de lo que podrías con tu presencia.

Estás comprensiblemente preocupado de alejar a tus amigos, pero al decidir tener una ceremonia pública te han puesto deliberadamente a la defensiva. Podrían haber decidido continuar su relación sin hacer alarde de ella o pedir a sus amigos cristianos que la aprueben . Pero están pidiéndote que violes tu conciencia y que pongas un sello de aprobación en su comportamiento inmoral.

Mientras que yo no asistiría, creo que escribiría una nota amable diciendo, “Querido amigo, gracias por invitarme a tu ceremonia. Realmente aprecio que pensaras en mi. Sin embargo, como un seguidor de Jesucristo no puedo aprobar el matrimonio del mismo sexo, así que no asistiré. Como tu amigo, quiero que sepas que te amo y quiero lo mejor de Dios para ti y tu pareja en el futuro. Nuevamente, gracias por pensar en mi. Atentamente _________”

Si ellos deciden distanciarse de ti por tus convicciones, esa es su elección. Eso obviamente no es lo que tu deseas, pero no te sientas devastado por eso. Jesús dijo, “ No crean que he venido a traer paz a la tierra. No vine a traer paz sino espada. Porque he venido a poner en conflicto al hombre contra su padre, a la hija contra su madre, la nuera contra su suegra; los enemigos de cada cual serán los de su propia familia. El que quiere a su padre o a su madre más que a mí no es digno de mí; el que quiere a su hijo o a su hija más que a mí no es digno de mí…” (Mateo 10:34-37)

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