Distinciones de la Gracia #2

DISTINCIONES DE LA GRACIA #2

II. CÓDIGOS DE LEY vs. EL SISTEMA DE LA LEY.  En esta segunda distinción, hablaremos del uso que Pablo le da a la palabra griega “ley”, esto es, NOMOS.  Usa este término muchas veces, especialmente en Romanos y Gálatas.  Véase, por ejemplo, Romanos 2:13-15; 3:19-20; 3:27-28; 6:14-15; 8:1-4; Gálatas 2:16.  Aquí estoy enfatizando una distinción crucial, esto es, la distinción entre LOS CÓDIGOS DE LEY y el SISTEMA DE LA LEY.

Entender esta distinción es esencial para un buen entendimiento de la gracia.  Desafortunadamente, casi nunca encontrarás a alguien que hable de ello.  Es virtualmente no reconocido.  Pero reitero (a gritos) esto: en el uso que Pablo le da a “nomos” (ley) DEBES distinguir entre los códigos de ley y el sistema de la ley.

Cuando Pablo hace referencia a “la ley”, la mayoría de la veces se refiere a los códigos de la ley.  Un código de ley simplemente es una lista o set completo de mandamientos que Dios nos ha entregado en su rol como CREADOR y Dador de Ley, y las cuales nosotros como sus criaturas estamos bajo una obligación absoluta de obedecer.

Bajo cuál código de ley uno vive depende de las circunstancias históricas en las que vive uno.  En general, todos los seres humanos de la edad de responsabilidad están bajo el código de ley escrito en todos los corazones por virtud de ser creados a la imagen de Dios (Romanos 2:14-15).  Además de eso, todos los Israelitas que existieron entre Moisés y Cristo estuvieron bajo la Ley de Moisés como su código de ley.  En esta era del Nuevo Pacto, tenemos una colección diferente de mandamientos e instrucciones sobre cómo vivir vidas santas; este es nuestro código de ley del Nuevo Pacto.  Consiste de las instrucciones sobre la vida santa, según se encuentran principalmente en el Nuevo Testamento.

Esto significa que, sí, nosotros los cristianos estamos bajo un código de ley.  No hay excepciones, ya que somos criaturas del Creador y Dador de Ley.  Siempre nos relacionamos con Dios como nuestro Creador.

No obstante, a veces, cuando Pablo usa la palabra “nomos” (ley), no se está refiriendo a ningún código de ley como tal, sino a lo que llamamos el SISTEMA DE LA LEY.  El sistema de la ley (y solo existe una) es el método o programa por el cual uno puede llegar a estar bien con Dios mediante la manera en la que obedece su código de ley.  En otras palabras, de manera totalmente separada de cualquier consideración de la gracia o de Jesucristo, uno puede estar bien con Dios meramente en términos de su código de ley.  La manera en la que esto funciona es el sistema de la ley.  (Véase el punto III.)

Una analogía para estos dos usos de la palabra “ley” es la manera en la que usamos la palabra “medicina”.  A veces queremos decir las pastillas y cápsulas y jarabes que tomamos en varias dosis.  Aquí hablamos en plural; estas son nuestras diferentes “medicinas”.  Pero a veces la palabra “medicina” (singular) se refiere a la MANERA o MÉTODO de tratar enfermedades (en contraste con, por ejemplo, la oración, hechicería o pensamiento positivo).  Esta última sería una referencia al “ámbito de medicina”.

De igual manera, un código de ley está compuesto de leyes específicas o mandamientos, a diferencia del sistema de ley, que es una MANERA en la que una persona puede estar bien con Dios, una manera de poder entrar al cielo.  Es crucial saber cuál tiene en mente Pablo cuando usa “nomos” (lo cual normalmente se traduce “ley”).

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