#11 ¿”Más Allá del Deber”?

Más allá del deberUn artículo escrito por el Dr. Jack Cottrell.  Para leer el artículo original, visite su blog.

 

Mucho del mundo (incluyendo a los cristianos) asumen que si hacemos algo “mal”, podemos hacer algo “bien” para compensarlo.  En muchas religiones este concepto es la clave de lo que consideran ser “salvación”.  Un ejemplo de esto es el concepto de la “balanza” de juicio.  En este punto de vista, cada buena obra tiene cierta cantidad de mérito adherido; cada pecado tiene cierta cantidad de demérito.  En el Día de Juicio, se ponen todas las buenas obras de un lado de la balanza y todas las malas obras se ponen del otro lado.  Si “nuestras buenas obras pesan más que nuestras malas obras” (como una vez escuché que oró un diácono en una iglesia), entonces serán salvos.

La idea de que nuestras buenas obras pueden contrarrestar, compensar, o anular nuestros pecados es una idea muy extendida.  Es la esencia del concepto hindú de karma.  Es prevalente en la idea islámica de la salvación.  Aquí hay algunas citas de escrituras musulmanas: “Las buenas obras disipan las malas.” “Quien ha rodeado sus malas obras con sus obras buenas, su balanza será pesada.  Sus buenas obras disiparán sus malas obras, y quién ha rodeado sus buenas obras con sus malas obras, ciertamente su balanza será ligera, y es un hijo del Infierno.  Sus malas obras han anulado sus buenas obras.”  “Si has hecho una mala obra, entonces haz con él una buena obra y esto la borrará.”  (Citas tomadas de un libreto por un musulmán convertido, Iskander Jadeed, quien cita sus fuentes.  Véase Sin and Atonement in Islam and Christianity [El pecado y la expiación en el islam y el cristianismo], Basel, 27, 31, 33.)

El concepto y práctica católico romano de indulgencias (como parte del sacramento que antes se llamaba penitencia, pero ahora se llama reconciliación) incluye este concepto de “mérito extra”.  La doctrina católica dice que los santos tienen más buenas obras (más mérito) de lo que necesitan ellos mismo; todo este mérito extra va a un “tesoro de la iglesia” del cual podemos hacer retiros para anular el castigo de nuestros pecados veniales (menores).  Podemos hacer tales retiros al hacer nuestras propias buenas obras, aunque estas tienen un grado menor de mérito.  Juntos, nuestras obras meritorias (tal vez un 5% del mérito necesario) más el mérito excedente de los santos (el otro 95% necesitado) compensan por nuestro pecado.

Todas estas ideas asumen que, en nuestra obediencia a Dios, podemos ir “más allá del deber”; en otras palabras, podemos hacer algo bueno que de alguna manera no es necesaria en sí, y usarla para pagar nuestra deuda de pecado a Dios.  Este es el concepto de “mérito extra”.

La triste realidad es esta: en nuestra vida de obediencia a las leyes de Dios, ¡NO EXISTE TAL COSA COMO MÉRITO EXTRA!  No existe tal cosa como “ir más allá del deber”.  Esta es una lección importante enseñada por Jesús en su parábola del “siervo inútil” (Lucas 17:7-10, LBLA): “¿Quién de vosotros tiene un siervo arando o pastoreando ovejas, y cuando regresa del campo, le dice: “Ven enseguida y siéntate a comer”? ¿No le dirá más bien: “Prepárame algo para cenar, y vístete adecuadamente, y sírveme hasta que haya comido y bebido; y después comerás y beberás tú”? ¿Acaso le da las gracias al siervo porque hizo lo que se le ordenó? Así también vosotros, cuando hayáis hecho todo lo que se os ha ordenado, decid: “Siervos inútiles somos; hemos hecho sólo lo que debíamos haber hecho.”Todo debo a él

¿Qué es la enseñanza de Jesús aquí?  Nos está mostrando que como criaturas de Dios ya le debemos cada buena obra, cada acto de obediencia que podríamos hacer.  Esta es nuestra deuda de criatura; le debemos al Creador la deuda de obediencia perfecta a nuestro código de ley.  La perfección es nuestro deber: “Por tanto, sed vosotros perfectos como vuestro Padre celestial es perfecto” (Mateo 5:48).  “sino que así como aquel que os llamó es santo, así también sed vosotros santos en toda vuestra manera de vivir” (1 Pedro 1:15).

Esto es lo que significa: aunque estuviéramos viviendo una vida perfecta, no tendríamos ninguna “ganancia” o “lucro”, nada más allá de lo que es nuestro deber hacer.  Además, esto significa que ¡nunca podemos hacer algo extra para compensar por nuestros pecados!  ¿Por qué no?  Porque cada cosa buena que podríamos hacer ya se lo debemos a Dios como requerimiento.  Cuando no haces algo bueno como deberías hacer (en otras palabras, cuando pecas), esto es como atrasarse en pagar su deuda de obediencia.  Ahora en adición a deberle a Dios tu deuda continua de obediencia perfecta, también le debes una deuda de castigo por desobediencia.  Y una vez que te atrasas así, ¡NUNCA PUEDES RECUPERARTE!  ¿Por qué no?  Porque nunca tendrás ninguna buena obra extra (obras que no le debes ya a Dios) para aplicarlas a tu deuda de pecado.

Aquí está una ilustración.  Digamos que cuando conocí a mi esposa futura, estaba tan desesperado por casarme con ella que voluntariamente firmé un acuerdo prenupcial muy astuto.  En este acuerdo, yo acordaba inmediatamente transferirle toda posesión de CADA COSA y CADA MONEDA que en ese momento poseía y que poseería de ahí en adelante sin importar el medio.  Dos años después de que nos casamos, descubrió que NO le había estado dando dos dólares de mi sueldo cada semana.  Había estado quedándomelo para comerme un poco de chili Skyline de vez en cuando.  Ella justamente demandó saber lo que planeaba hacer sobre lo $104.00 que le debía.  En desesperación, frenéticamente le prometí que pronto le repagaría.  Con lástima, me miró y me dijo, “¿Con qué?”  (Por fortuna, esto sólo es una ilustración.)

El punto de la parábola de Jesús es simplemente esto: cada acto de obediencia que podemos hacer ya se lo debemos a Dios como nuestra deuda de criatura.  No podemos usar lo que ya debemos por medio de esa deuda para pagar nuestra deuda de pecado.  Así que tenemos solo dos opciones: (1) vivir una vida perfecta y “mantenernos al día con el pago”, y así evitamos el infierno por medio de nuestras propias obras; o (2) pecamos solamente una vez y nos atrasamos en nuestra deuda de pecado para siempre.  Todos sabemos donde estamos.

¿Cómo, pues, pueden ser salvados los pecadores?  SOLO POR GRACIA—en la forma de la expiación perfecta de Jesús por nuestro pecado.  Su muerte expiatoria es la única cosa que realmente puede “compensar” por nuestro pecado.   Su sacrificio por nosotros es el único “mérito extra”; solo Jesús va “más allá del deber”.  Su “mérito extra”, ganado por medio de su muerte en la cruz, es lo que va del otro lado de la balanza, anulando nuestros pecados y dándonos vida eterna.  “Aunque fuese siempre fiel, aunque llore sin cesar del pecado no podré, justificación lograr, solo en ti teniendo fe, deuda tal podré pagar.”

Finalmente, quiero decir que la presentación de Dios en la parábola del “siervo inútil” es muy severa e inflexible.  ¿Es Dios realmente así?  Sí, pero recuerda esto: hay DOS LADOS a la naturaleza de Dios: su severidad (santidad) y su bondad (amor), según se ve en Romanos 11:22.  Esta parábola sí representa el primero.  ¡Pero vean Lucas 12:35-37, lo cual muestra cómo Dios trata a pecadores según el lado de su naturaleza que es la GRACIA!  No olvidemos la lección de la parábola en Lucas 17, pero descansemos nuestra esperanza en Dios, así como lo muestra Lucas 12.  No somos NOSOTROS los que vamos más allá del deber, sino que es DIOS.

Parte 10: Salvados por gracia, para buenas obras

Parte 12: Vivir por gracia

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