¿Cómo funciona el Espíritu Santo?

Cómo funciona el Espíritu Santo (1)Un artículo escrito por el Dr. Jack Cottrell.  Para leer el artículo original, visitar su BLOG.

PREGUNTA:  Estoy confundido sobre las diversas referencias a la obra del Espíritu Santo en el libro de los Hechos.  Por ejemplo, ¿se refieren Hechos 1:5 y 1:8 a la misma obra del Espíritu?  ¿Es la promesa en 1:5 cumplida en 2:4?  ¿Es que 11:15-16 une 1:5 con 2:4?

RESPUESTA: Una fuente de tal confusión es la suposición de que todas las obras del Espíritu Santo son básicamente la misma.  Algunos agregan a esta suposición que todas las obras del Espíritu involucran la salvación.  Intentaré aclarar esta confusión primeramente distinguiendo cuatro tipos de dones otorgados a individuos por el Espíritu.

El primer tipo de dones dados por el Espíritu pueden ser llamados dones de VERDAD.  Esto involucran las obras del Espíritu de revelación e inspiración, por las cuales protege la comunicación hablada y escrita de tal revelación (y de otras verdades) de errores y omisiones.  Tales dones fueron dados en los tiempos del Antiguo Testamento a los profetas de Israel, como Moisés, Elías, David, Isaías y Malaquías.  La promesa de Jesús de que daría su Espíritu Santo a los apóstoles para este mismo propósito está grabada en Juan 14:26 y 16:12-15.  Jesús renueva esta promesa en Hechos 1:8, y empezó a ser cumplido en Hechos 2:14 y siguiente, en el sermón de Pedro en Pentecostés.  El Espíritu Santo después también otorgó dones de verdad sobre otros cristianos, en dones tales como profecía, conocimiento, discernimiento de espíritus e interpretación de lenguas (véase 1 Corintios 12:8-11).

El segundo tipo de dones dados por el Espíritu son dones de SEÑALES.  Estos son poderes sobrenaturales que capacitan a un receptor para realizar milagros, las cuales funcionan como señales (evidencia, prueba, confirmación) de la fuente divina y la validez del contenido dado por medio de los dones de verdad.  Los dones de señales también fueron dados en los tiempos del Antiguo Testamento a hombres como Moisés, los 70 ancianos de Moisés (Números 11:25), Elías y los apóstoles (Mateo 10:1).  Los dones de verdad y los dones de señales casi siempre van juntos, ya que el propósito de la segunda es de verificar la fuente divina de la primera.  Por lo tanto, es probable que Jesús está incluyendo la promesa de dones de señales en Hechos 1:8, especialmente el don de lenguas que fue dado directamente a los apóstoles, comenzando en Hechos 2:4.  El propósito de la habilidad milagrosa de hablar en lenguajes que uno no ha aprendido no era para comunicar nueva información, sino para proveer una señal divinamente dada para la verdad del sermón que Pedro dio después.  Lo mismo es verdad de la habilidad de hablar en lenguas que fue divinamente dada a Cornelio y los de su hogar; fue una señal divina comprobando a los judíos que Dios deseaba salvar a los Gentiles.  El Espíritu también dio dones de señales a otros individuos cristianos por medio de la imposición de manos de los apóstoles, según iba creciendo y avanzando la iglesia.

El tercer tipo de dones dados por el Espíritu son dones de SERVICIO, los cuales son habilidades y trabajos dados a individuos para capacitarlos para cumplir con las necesidades generales del pueblo de Dios en general.  Esto es a lo que normalmente llamamos “dones espirituales”, pero yo aquí estoy incluyendo solo aquellos dones que no involucran profecía y milagros.  El Espíritu estaba dando este tipo de don en los tiempos del Antiguo Testamento (por ejemplo, Éxodo 31:1-11), y todavía los da hoy.  Estos dones de servicio, según los defino aquí, no aparecen en Hechos 2.

El cuarto tipo de dones otorgados por el Espíritu son los dones de SALVACIÓN, recibidos por medio de la morada del Espíritu Santo, según fueron dados por primera vez en Pentecostés en el bautismo cristiano (Hechos 2:38).  Esto fue algo nuevo (Isaías 43:19), no dado a los santos del Antiguo Testamento.  Pero ahora, desde Pentecostés, cada pecador que cree y obedece el evangelio recibe de la morada del Espíritu los dones salvadores de regeneración (nuevo nacimiento) y santificación.  El comienzo de esta obra salvadora del Espíritu fue uno de los propósitos principales de Pentecostés.  El milagro de lenguas (un don de señales) fue dado solamente como prueba divina de que este fue el día en que el Espíritu comenzó a dar dones de salvación.

Así que vemos que en el día de Pentecostés según lo describe Hechos 2, tres diferentes tipos de obras del Espíritu estuvieron presentes: dones de señales (versículos 1-13), dones de verdad (versículos 14-36) y dones de salvación (versículos 37-42).

Ahora conectaré todo esto de nuevo con Hechos 1.  He dicho que Hechos 1:8 probablemente se refiere a los dones de verdad y los dones de señales, en que le promete a los apóstoles que el Espíritu Santo les dará poder para testificar por Jesús.  Este poder se ve especialmente en las lenguas, y el testimonio se ve principalmente en el sermón de Pedro.

Pero, ¿qué de Hechos 1:5, donde Jesús dice que la promesa de Juan el Bautista que “vosotros seréis bautizados con el Espíritu Santo” ocurriría “dentro de pocos días”?  Aquí hay un punto que muchos han malentendido: el bautismo en el Espíritu Santo no es un don de señales, y no produce poderes milagrosos como hablar en lenguas.  En otras palabras, el bautismo en el Espíritu no es lo que ocurrió en Hechos 2:1-13.  Más bien, el bautismo en el Espíritu Santo es otra manera de describir la obra de SALVACIÓN del Espíritu, la cual le sucede a todo pecador en el momento de su bautismo en agua (véase 1 Corintios 6:11; 12:13).  Cuando Jesús hizo esta promesa en 1:5, no se refería a los eventos de 2:1-13, sino a la cosa nueva en 2:38-39.  Esta es la promesa del Padre del Espíritu Santo (2:33, 39); esto es de lo que se trataba el Día de Pentecostés.

Entonces, ¿cómo se relaciona esto a la experiencia de Cornelio y los de su hogar (Hechos 10:44-48), especialmente como se explica en Pedro 11:15-16?  Primero, en versículo 15, Pedro reporta que “el Espíritu Santo descendió sobre ellos, tal como lo hizo sobre nosotros al principio”.  Aquí, “en el principio” obviamente se refiere a Pentecostés (2:1-13). También “sobre nosotros” se refiere a los apóstoles.  La frase “tal como” significa que el Espíritu cayó sobre ellos en la misma manera que cayó sobre los apóstoles en Pentecostés, a saber, por un derramamiento directo, en lugar de ser por medio de un mediador humano (como sucedía en la imposición de manos).  Eso pone estos dos eventos en una categoría única.  El único propósito de la demostración de Cornelio de hablar en lenguas fue que el Espíritu estaba dando un don de SEÑALES con tal de divinamente demostrar que Dios sí quería que fueran salvos los Gentiles, en otras palabras, que recibieran los dones de SALVACIÓN incluidos en el bautismo del Espíritu Santo.

Esto lleva a Pedro a decir lo que hizo en 11:16, “Entonces me acordé de las palabras del Señor, cuando dijo: ‘Juan bautizó con agua, pero vosotros seréis bautizados con el Espíritu Santo’.”  La mayoría han asumido que Pedro aquí está identificando el bautismo en el Espíritu Santo con el hablar en lenguas que había presenciado en la casa de Cornelio.  Yo no estoy de acuerdo.  En 10:47, vemos que la primera cosa que concluyó Pedro al oír el hablar en lenguas fue esto: “¿Puede acaso alguien negar el agua para que sean bautizados éstos que han recibido el Espíritu Santo lo mismo que nosotros?” (10:47).  Hechos 11:16 es el comentario de Pedro sobre esto mismo, y según mi perspectiva, esto es lo que está diciendo en 11:16: “Tan pronto como vi y escuché lo que estaba sucediendo, estaba absolutamente convencido de que Dios quiere que estos Gentiles sean salvos, en otras palabras, que quiere que reciban el bautismo del Espíritu también.  Por lo tanto, inmediatamente dice, ‘Seguramente nadie puede negar el agua para que estos sean bautizados, ¿verdad?’  A fin de cuentas, recibieron el derramamiento milagroso del Espíritu Santo igual que nosotros lo recibimos en Pentecostés.  Dios seguramente nos está tratando de decir algo, y esto es que quiere que estos y otros Gentiles sean salvos.  ¡Así que consigámosles agua para que sean bautizados en el Espíritu Santo!  ¡No podemos estorbar a Dios y negarles este don!”

En otras palabras, la declaración de Pedro en 11:16 no está mirando hacía atrás, refiriéndose al hablar en lenguas que recién había sucedido; está mirando hacía adelante, refiriéndose a lo que debe suceder próximamente.  El don de señales comprobaba que los Gentiles debía recibir el don de salvación del Espíritu.

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