¿A quién debemos orar?

a-quien-debemos-orarUna nota escrita por Dr. Jack Cottrell. Notas agregadas por la traductora han sido marcadas con asteriscos (*).

PREGUNTA: A quién debemos orar? Jesús dice que debemos orar “Padre nuestro que estás en los cielos” (Mateo 6:9) También dice que si le pedimos a EL cualquier cosa, lo hará (Juan 14:14). La oración final de la Biblia es hecha al Hijo: Apocalipsis 22:20. ¿Es esta un cuestión importante?

RESPUESTA: Copiaré un par de párrafos de mi libro, “Dios el Redentor” (p. 171), del capítulo sobre la Trinidad.

La Trinidad tiene un lugar importante en nuestra adoración. En adición a referencias ocasionales a “Padre, Hijo, y Espíritu Santo” en nuestros himnos, nuestras oraciones son distintamente trinitarias aún si no estamos específicamente conscientes de ello. Típicamente, siguiendo el ejemplo y enseñanza de Jesús (Mateo 6:9), oramos A nuestro “Padre que estas en los cielos,” y oramos POR el nombre de Jesús (Juan 16:23-24). Al mismo tiempo el Espíritu Santo nos fortalece y clarifica nuestros pensamientos cuando estamos luchando en oración (Romanos 8:26; Efesios 6:18). Aunque tiene aplicaciones más amplias, Efesios 2:18 resume los roles de la Trinidad en nuestras oraciones: «Porque por medio de El los unos y los otros tenemos nuestra entrada al Padre en un mismo Espíritu.»

Esto ayuda a responder la pregunta, ¿a quién debemos dirigir nuestras oraciones? Algunos propugnan el orar directamente a Jesús, citando como precedentes la oración “maranata” de 1 Corintios 16:22 (“¡Señor, ven!”) y Apocalipsis 22:20 (“Ven, Señor Jesús”).* Robert Crossley sugiere que uno podría comenzar su tiempo de oración “pidiéndole al Espíritu Santo su ayuda, que seas habilitado para concentrarte y orar efectivamente de acuerdo con la voluntad de Dios.” Pero los ejemplos Bíblicos con respecto a la oración a Cristo son pocos y especializados y no-existentes en referencia al Espíritu Santo. En mi opinión es mejor seguir la práctica Bíblica casi universal de orar al Padre. Esto en ninguna manera degrada la plena deidad del Hijo y el Espíritu. Simplemente respeta la realidad de la económica de la Trinidad [i.e., la “división de labor” entre la personas de la Trinidad, por decirlo así] como hablado previamente, i.e., el hecho que Padre, Hijo y Espíritu tienen diferentes roles en sus relaciones redentoras con sus criaturas. Cuando oramos a Jesús en vez de a través de él, oculta la unicidad de su rol glorioso como sumo sacerdote y mediador entre nosotros y el Padre (1 Timoteo 2:5; Hebreos 4:14-16). También, la sugerencia de Crossley que oremos directamente al Espíritu para fuerza es contraria al mandamiento de Pablo que oremos al PADRE «que os conceda, conforme a las riquezas de su gloria, ser fortalecidos con poder por su Espíritu en el hombre interior» (Efesios 3:16; cf. 3:14).
La versión de Biblia usada en esta traducción es La Biblia de las Américas (LBLA), a menos de ser específicamente notada.

 

NOTAS
* Nota de la traductora: La palabra “maranata” o μαραναθά puede traducirse de tres maneras. Según el Compendio del Diccionario Teológico del Nuevo Testamento, «La investigación lingüística sugiere tres significados igualmente posibles: a. «Señor, ven», como oración pidiendo el retorno del Señor; b. «Nuestro Señor ha venido», como confesión de su venida en humildad; y c. «Nuestro Señor viene», e. d. está presente en el culto.» En varias versiones en Inglés, Maranata se ha traducido como “Señor, ven,” a diferencia de las versiones en Español, la cuales han traducido Maranata como “El Señor viene.”

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