¿Amor o Verdad? ¡Una elección falsa!

Una nota escrita por Dr. Jack Cottrell. Notas agregadas por la traductora han sido marcadas con asteriscos (*).
PREGUNTA: Soy un estudiante en una de nuestras universidades Bíblicas prominentes, persiguiendo un título en predicación. Muchas veces cuando tengo una conversación con un estudiante o aún algunos de los profesores, me parece que la mentalidad general es, en mayor parte, un modo de pensar postmoderno. Parece como si cada persona está muy apasionada por cosas como evangelismo, el amor hacia otros y reconstrucción de la iglesia, pero tiene muy poca preocupación por doctrina y verdad. ¿Tienes algún consejo para mi situación?

RESPUESTA: Gracias, hermano, por tu preocupación. Es muy desalentador, por supesto, escuchar una noticia como esta acerca de una universidad Bíblica que mucho tiempo ha tenido una reputación por ser firme y sana en la fe. La cosa triste de esto es que tales tendencias están en todas partes. Tu has sido bendecido para poder discernir lo que está sucediendo, y para poder analizarlo y estar preocupado por ello. Te animo a seguir firme sobre la importancia de la verdad y la doctrina sana.

Lo que tus amigos ahí necesitan entender es que participar de cosas como evangelismo y amar a otros es como construir casas sobre arena si carecen del sólido fundamento de verdad Bíblica para apoyarlos. Te recomendaré un par de libros que puede que te ayuden: “Reclaiming the Center: Confronting Evangelical Accomodation to Postmodern Times” *(Recuperando el centro: confrontando la acomodación Evangélica a los tiempos postmodernos), por Millard Erickson et al. (Crossway 2004); y “Becoming Conversant with the Emerging Church: Understanding a Movement and Its Implications” *(Haciendose versado en la iglesia emergente: entendiendo un movimiento y sus implicaciones), por D. A. Carson (Zondervan 2005).

Por un buen tiempo he estado retando a audiencias a responder esta pregunta: “¿Cuál es más importante: AMOR o VERDAD?” Muchos están sorprendidos cuando doy mi respuesta (basado en Mateo 22:37-40): ¡AMOR es más importante que la VERDAD! Sin embargo, inmediatamente prosigo a decir que siempre debemos estar en guardia contra la tentación de elegir entre ellos, como algunos intentan hacer. Efesios 4:15 nos exhorta a hablar la verdad en amor; éstos siempre deben estar atados juntos. De hecho, mi tesis básica es esta: no puedes tener amor genuino sin verdad. Dicho más precisamente, NO PUEDES VERDADERAMENTE AMAR SIN VERDAD AMOROSA. Aquí resumiré los tres puntos que nos muestran que esto es así.

Primero, no puedes AMAR A DIOS sin amar la verdad. El mandamiento más grande, por supuesto, es amar a Dios, incluso amándolo con nuestras mentes (Mateo 22:37-38). Esta es la razón por la cual debemos amar la verdad. No podemos separar a ninguna persona de sus palabras. Dios ciertamente ha hablado (Hebreos 1:1-2). Por lo tanto, si verdaderamente amamos a Dios, debemos amar las palabras que él ha hablado; sus palabras son una parte de él, y sus palabras son VERDAD (Juan 17:17). Así que no podemos amar a Dios sin amar la verdad. Amar la verdad es amar a Dios mismo.
Cualquiera que piensa que la idea de amar la verdad es extraña debería leer todo el Salmo 119. Una y otra vez David habla en tales términos: “Es muy pura tu palabra, y tu siervo la ama” (v. 140); “y tu ley verdad” (v. 142); “¡Cuánto amo tu ley!” (v. 97); “y todos tus mandamientos son verdad” (v. 151); “amo tus mandamientos” (v. 127); “amo tus testimonios” (v. 119); “amo tus preceptos” (v. 159). El amar la verdad significa deleitarse en ella (vv. 16, 70, 111, 162, 174). En otras palabras, la verdad es bella; ¡conocer la verdad es una experiencia estética! También, amar la verdad es desearla, buscarla, aferrarse a ella (vv. 11, 31, 40, 45, 94, 131). Amar la verdad también significa odiar la falsedad (vv. 63, 104, 128). Cuando amas la verdad de la Palabra de Dios, ¡no puedes evitar enojarte contra aquellos que se oponen a ella, buscan hacerle el ridículo y trabajan por reprimirla! Cuando amas la verdad, te acongojará cuando no es reconocida y creída. Defender la verdad es defender a Dios mismo; amamos la verdad porque amamos a Dios.

Segundo, no puedes AMAR A TU PRÓJIMO—el segundo gran mandamiento (Mateo 22:39)—sin amar la verdad. Yo también he oído a obreros Cristianos decir, “Yo no tengo el tiempo de luchar con todos estos problemas doctrinales, ¡solo quiero concentrarme en ganar y ayudar a la gente! No nos preocupemos de la doctrina; ayudemos a la gente.” Esto, por supuesto, es una elección falsa. Un paralelo sería un aspirante doctor que dice, “Yo no tengo el tiempo de estudiar mis libros de estudio y revistas médica, ¡sólo quiero ayudar a la gente!” Esto es ridículo, claro; solo un doctor sabe de las realidades físicas de enfermedades y remedios que realmente pueden ayudar a alguno. De la misma manera, obreros Cristianos en realidad no pueden ayudar a la gente a menos que conozcan la VERDAD sobre realidades espirituales. ¿Realmente quieres librar a las personas del pecado y la oscuridad y el diablo? Jesús dijo, “y conoceréis la VERDAD, y la VERDAD os hará libres” (Juan 8:32).

Queremos salvar a los que están perdidos, ciertamente. Pero, ¿porqué están perdidos? En primer lugar, porque se han permitido ser engañados por el diablo en referencia a Dios, el pecado y la salvación. Han intercambiado la verdad de Dios por la mentira (Romanos 1:25). Han escuchado a maestros falsos quienes han venido “con todo engaño de iniquidad para los que se pierden, porque no recibieron EL AMOR DE LA VERDAD PARA SER SALVOS” (2 Tesalonicenses 2:10). ¿Cómo podemos esperar que los perdidos amen y acepten la verdad para ser salvos si aquellos que los están tratando de ganar no aman la verdad?

Tercero, no puedes AMAR A LOS HERMANOS (1 Pedro 2:17) sin amar la verdad. “Los hermanos” es la iglesia en general, el cuerpo del Cristo universal—no sólo nuestra congregación local. El AMAR a los hermanos, al estilo “ágape,” significa PREOCUPARSE de lo que está sucediendo en nuestras iglesias y en nuestra hermandad en general. Eso significa que debemos preocuparnos por la falta de énfasis en la verdad y doctrina sana en nuestra hermandad. ¿Porqué importa esto? Porque parte de la misión divina de la iglesia es preservar y proclamar la verdad. Como dice Pablo, “la iglesia del Dios vivo” es “columna y sostén de la verdad” en el mundo (1 Timoteo 3:15). Ver 2 Juan 1-4; Judas 3.

Ciertamente, también debemos siempre promover el crecimiento de la iglesia, la unidad y evangelismo; pero sin un fundamento y énfasis paralelo en la verdad, los resultados serán contrahechura. Estamos siendo engañados por la mentira endémica que si una doctrina no es necesaria para la salvación, tan sólo es cuestión de opinión y por lo tanto no importa lo que crees sobre ello. Pero yo digo, si eso fuera verdad, no hay porqué la Biblia no puede ser una centésima de su tamaño actual, o más pequeño. ¿Porqué nos ha dado Dios su Palabra si su significado es irrelevante? Yo creo que muchos obreros Cristianos están sacrificando la verdad—aún la verdad sobre la salvación—en los altares de ídolos como iglesias más grandes y respetabilidad ecuménica.

El resumen es esto: no puedes amar en verdad sin amar la verdad. “Amados, por el gran empeño que tenía en escribirles acerca de nuestra común salvación, he sentido la necesidad de escribiros exhortándoos a contender ardientemente por la fe que de una vez para siempre fue entregada a los santos” (Judas 3).

La versión de Biblia usada en esta traducción es La Biblia de las Américas (LBLA)

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