La sagrada importancia del nombre cristiano: parte 1

Sacredimport IntroUn artículo escrito por Rice Haggard. Este artículo ha sido modificado de su formato original, para poder encajar mejor con un formato de blog. Originalmente fue publicado como un libreto de 31 páginas, entre los años 1804 y 1806. La fecha exacta es desconocida. Su título original fue «Un discurso a las varias sociedades religiosas sobre la sagrada importancia del nombre cristiano».
INTRODUCCIÓN:

Puede que algunos tengan ansias de saber quién es el autor de las siguientes páginas, su nombre y a qué denominación pertenece. Suficiente sea decir que no se considera a sí mismo conectado a ningún partido, ni desea ser conocido por el nombre de alguno—se siente unido a ese cuerpo singular del cual Cristo es la cabeza y su gente compañeros y miembros.

Hechos 11:26
«y a los discípulos se les llamó cristianos por primera vez en Antioquía.»

Un discípulo es un académico, o uno que aprende; tales fueron los seguidores de Cristo—estudiantes bajo aquél que era su Señor y Maestro. Durante los tiempos de su ministerio en la tierra, les enseñó los misterios del Reino de los Cielos; y aunque les enseñó diligentemente, aún permanecieron aprendices hasta que vino el Espíritu Santo, tomó de lo suyo, se los mostró y les ungió. Juan 16:14; 1 Juan 2:20. En ese momento fueron habilitados para comprender el total de esa santa ciencia ahora contenida en el Nuevo Testamento. Dado esto, era apropiado que ya no se llamaran discípulos, sino cristianos; porque el último nombre fue la mejor expresión de su carácter y porque Cristo habría de, desde ese lugar, expandir su reino y juntar de diferentes naciones súbditos de su gracia y gobierno. Fue necesario, por lo tanto, que esa gente peculiar tuviesen un nombre indiscutiblemente apropiado, significativo, solidificador, común y agradable a todos; para que aquellos de un nombre diferente, y educación, como judío y gentil, reunidos para formar una santa nación, no se considerasen bárbaros sino que unidos como una familia.

Por lo tanto fueron llamados cristianos; y la versión original (chreematizoo, de acuerdo a los mejores críticos; véase Schrevelius, Dod. Guyse, &c.) fuertemente indica que fueron llamados así por nombramiento divino. Pues generalmente significa una nominación oracular, o una declaración de la boca del Señor, como se usa en otras partes del Nuevo Testamento. Véase Mateo 2:22, «y advertido por Dios en sueños, partió para la región de Galilea»; Lucas 2:26, «Y por el Espíritu Santo se le había revelado que no vería la muerte sin antes ver al Cristo del Señor»; Hechos 10:22, «A Cornelio el centurión, un hombre justo y temeroso de Dios, y que es muy estimado por toda la nación de los judíos, le fue ordenado por un santo ángel que te hiciera venir a su casa para oír tus palabras»; Hebreos 8:5, «tal como Moisés fue advertido por Dios cuando estaba a punto de erigir el tabernáculo», y capítulo 11:7, «Por la fe Noé, siendo advertido por Dios acerca de cosas que aún no se veían» y 12:25, «Porque si aquéllos no escaparon cuando rechazaron al que les amonestó sobre la tierra». Por lo tanto, dados los pasajes precedentes es altamente probable, no, yo lo encuentro manifiesto que el significado simple del texto es que los discípulos fueron, por nombramiento divino, primero llamados cristianos en Antioquía.

En este punto de vista, la promesa de Jehová es cumplida para su iglesia; Isaías 62:2, « y te llamarán con un nombre nuevo, que la boca del SEÑOR determinará»; 65:15, «el Señor DIOS te matará, pero mis siervos serán llamados por otro nombre»; 56:5, «les daré nombre eterno que nunca será borrado»; Hechos 15:7 (sic.), «para que el resto de los hombres busque al Señor, y todos los gentiles que son llamados por mi nombre, dice el Señor que hace saber todo esto».

Aunque el nombre cristiano ahora tiene casi mil ochocientos años de edad y está casi perdido en nombres partidarios y distinciones, aun así valdría la pena considerar más a fondo su importancia original como un feliz medio para recobrar no tan sólo el nombre sino también la cosa.

Este nombre debería quedar como una distinción entre los seguidores de Cristo y el mundo, de donde Él los escogió. Propiamente se le podría considerar un nombre patronímico, una divisa de nuestra relación a Cristo como sus siervos, su novia, (etcetera) e intimar su unción por el Espíritu Santo; pues como Cristo fue ungido ser preparado para su obra, así por el mismo propósito fueron sus seguidores.

Es un nombre católico, destinado a enterrar toda denominación partidaria. El nombre judío fue odioso a los gentiles y gentil a los judíos. Pero el nombre cristiano se traga todo otro nombre en una apelación común y agradable. Aquel que rompió la pared intermedia de separación también ha retirado todo nombre separatista y unido a todos sus seguidores bajo su propio nombre, como una denominación común. Y no es nada menos que el honor merecido al Señor Jesucristo, fundador de la cristiandad, que aquellos quienes profesan su religión usaren su nombre. Aquellos, por lo tanto, que toman su denominación de sus ministros subordinados, les prestan un cumplido extravagante y casi idólatra a ellos.

Los católicos romanos, habiendo corrompido y perdido la cosa, actuaron con bastante consistencia para dejar de lado el nombre. Pero ¿qué excusa debemos presentar para los protestantes, quienes profesan actuar sobre el plan original; mas están divididos, cada apuntando en una dirección diferente, diciendo, «mirad, aquí está Cristo»; o «mirad, está aquí»? En estos días no es suficiente ser cristiano sino que debemos ser algo más . . . fanáticos rígidos de algún partido y los caprichos agasajados por ese partido.

Yo creo algunas cosas que hombres grandes y buenos han creído y enseñado, pero los creo no por autoridad suya, sino solamente por la autoridad de Jesucristo. Sería, por lo tanto, iniquidad mía robarle a él para prestarles halago a ellos.

El tema puede ser reducido a dos propuestas generales:
I. Los requisitos para constituir a un cristiano, y
II. Por qué los seguidores de Cristo deberían ser llamados cristianos, y nada más.

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Para más información sobre Rice Haggard, visiten nuestra página BIOGRAFÍAS.

La versión de la Biblia usada en este artículo es la versión Reina-Valera 1908.

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