¿Cómo debemos relacionarnos con el Antiguo Testamento como cristianos?

cristianos y el antiguo testamentoUn artículo escrito por Mike Boyce.

PREGUNTA: ¿Cómo debemos relacionarnos con el Antiguo Testamento como cristianos?

RESPUESTA: Es una pregunta difícil para muchos. Hay reglas, leyes, estatutos, preceptos, y mandamientos cuantiosos cubriendo casi cada aspecto de la vida en el Antiguo Testamento. Nos parece que hoy obedecemos algunos, pero no obedecemos a todos. ¿Por qué? ¿Tiene sentido? ¿Existe una normativa objetiva para determinar la vigencia de algo del Antiguo Testamento?

Primeramente debemos clarificar que cuestionar la vigencia de una ley o un mandamiento del Antiguo Testamento no es dudar de la inspiración e infalibilidad de la Escritura. Más bien, es reconocer que algunas de las instrucciones de Dios son para personas o grupos específicos, tienen aplicación en un tiempo o cultura especifico, o tienen límites implícitos. Por ejemplo, reconocemos que la instrucción de Dios a Noé de construir un arca tenía vigencia solo para él. Obviamente está limitada a una persona en una circunstancia. Esto, de hecho, es verdad de algunas cosas en el Nuevo Testamento también. Decir que esta instrucción no es vigente no es cuestionar su exactitud o validez en su momento. Debemos reconocer que esta distinción puede extender a otras reglas también. Dios hizo un pacto con Abraham en Génesis. Luego, expandió sobre este pacto con Moisés. Es básicamente el mismo pacto, expandido. Este pacto contiene la gran mayoría de los mandamientos, normas, y leyes del Antiguo Testamento. Este pacto incluía la formación de la nación de Israel, la separación de la nación de otras naciones para mantener su santidad, y la preparación de la nación para cumplir su propósito principal de traer al mundo el Mesías. Con la venida del Mesías este pacto se cumplió. Esto es el sentido de lo que dice Jesús “No piensen que he venido para poner fin a la Ley o a los Profetas; no he venido para poner fin, sino para cumplir. Porque en verdad les digo que hasta que pasen el cielo y la tierra, no se perderá ni la letra más pequeña ni una tilde de la Ley hasta que toda se cumpla.” (Mat 5:17-18) Cristo cumplió la ley en varios sentidos. Él obedeció a la Ley. No siempre obedeció la ley bajo las interpretaciones de los lideres de Su día, sino bajo su intención original Él lo obedeció. También cumplió las profecías, los tipos, y otras referencias a Su venida y obra. Sin embargo, hay otro sentido en que cumplió la Ley. Cumplió con el propósito de la Ley. Llevó a cabo la obra del Mesías. Todas las leyes apuntados en crear, mantener, purificar, y preparar a Israel para traer el Mesías Él cumplió. Su cumplimiento más grande vemos en la cruz de Cristo. Incluso Él gritó antes de morir “¡Consumado es!” (Jn 19:30)

Para clarificar un poco más este asunto, el autor de Hebreos nos explica que los pactos funcionan como testamentos. Y por eso Él es el mediador de un nuevo pacto, a fin de que habiendo tenido lugar una muerte para la redención de las transgresiones que se cometieron bajo el primer pacto, los que han sido llamados reciban la promesa de la herencia eterna. Porque donde hay un testamento, necesario es que ocurra la muerte del testador. Pues un testamento es válido sólo en caso de muerte, puesto que no se pone en vigor mientras vive el testador. (Heb 9:15-17) Y también dice claramente, hablando de los pactos (el pacto con Abraham/Moisés como el primero, y el pacto en Cristo como el segundo), Cuando Él dijo: Un nuevo pacto, hizo anticuado al primero; y lo que se hace anticuado y envejece, está próximo a desaparecer. (Heb 8:13)Si lo anterior es verdad, ¿por qué obedecemos algunas de las leyes del Antiguo Testamento? Es muy válido que obedezcamos algunos de las leyes. Hay tres categorías de leyes del Antiguo Testamento que debemos hacer, y tienen algo de traslapo:

  1. No todas las leyes del Antiguo Testamento pertenecen al Antiguo Pacto. La manera en que nuestras Biblias están divididas nos podría engañar un poco. El antiguo pacto extiende desde Abraham hasta su cumplimiento en la cruz. Personas empezaron a entrar al nuevo pacto en Pentecostés. Antes de Abraham, por ejemplo, hay leyes para toda la humanidad. Hay un mandamiento de ser fructíferos y dominar la tierra. Hay la institución de matrimonio. Estas reglas existen antes de y afuera del antiguo pacto. Es una regla para toda la humanidad. Empezando con Noé, Dios por primera vez permitió que el hombre comiera carne y por primera vez instituyó pena de muerte para el asesinato (Gen 9:3ss).
  2. Hay leyes, mandamientos y reglas que encontramos repetidas en el nuevo pacto. En este caso, su repetición en el nuevo pacto hace que sean vigentes para nosotros también. Leyes contra asesinato (una mejor traducción que “matar” en Ex 20:13) y adulterio también aparecen en el nuevo pacto (Stg 2:11). De hecho, del Decálogo, nueve de los mandamientos son repetidos claramente en el nuevo pacto. Una cosa interesante que podemos notar en esta categoría es que la gran mayoría (tal vez todas) de las reglas repetidas en el nuevo pacto son reglas que se tratan de responsabilidades morales. El nuevo pacto no repite (y veces específicamente revoca) las reglas de ceremonia del antiguo pacto, como de comidas prohibidas, los holocaustos, los festivos religiosos, etc. Hay dos reglas grandes del antiguo pacto que son mencionadas en el nuevo pacto, pero nunca en la forma de un imperativo para cristianos – el día de reposo y el diezmo. En casos como estas podemos dejar libertad de opinión para que cada cristiano pueda decidir si quiere seguir estos conceptos y otros semejantes.
  3. Algunas prácticas van siempre en contra de la naturaleza de Dios. Vemos que algunas prácticas son “abominación” para Dios. Vemos prácticas en el antiguo pacto que Dios odia o aborrece. Como el carácter de Dios nunca cambia, podemos suponer que reglas contra estas cosas mantienen su vigencia – no por aparecer en el antiguo pacto, sino por ser en su naturaleza antitéticos a la voluntad divina. Así que, el Nuevo Testamento no tiene que repetir las reglas contra cada manifestación de espiritismo, brujería, magia, y cosas semejantes (sí, hay reglas en el nuevo pacto en contra de estas cosas, pero no son mencionadas en una lista tan completa como en el Antiguo Testamento). Sabemos que tales cosas son abominación a Dios. Podemos razonar que si la esencia de estas cosas no ha cambiado y la naturaleza de Dios no ha cambiado, que debemos respetar la prohibición. Muchos de los castigos del antiguo pacto tienen relevancia solamente cuando el pueblo de Dios es una nación. Ahora en el nuevo pacto, la Iglesia es el pueblo de Dios. No es una nación con los derechos de imponer pena de muerte, por ejemplo. Nuestros gobiernos actuales podrían decidir imponer pena de muerte como castigo para algunas infracciones serias, pero la iglesia no puede.

Toda la Biblia es importante y valerosa. Vale la pena leer y estudiar el antiguo pacto. Incluso si algunas de las reglas no son vigentes, podemos aprender mucho acerca de Dios, seres humanos, la interacción de Dios con Su pueblo, etc. El nuevo pacto hace claro que, tanto en los eventos del antiguo pacto como en su grabación, Dios estaba pensando en nosotros. Los eventos, ocurrencias, ceremonias, reglas, y todo lo demás tienen propósitos educativos que debemos aprovechar (Rom 15:4; 1 Cor 9:9ss; 10:6, 11). Además, conocimiento del Antiguo Testamento es importante para entender algunas cosas del Nuevo Testamento, como las numerosas referencias en el Nuevo Testamento a las Escrituras del Antiguo Testamento deben dejar clarísimo.Hay un peligro aquí también. Eso no es un asunto solamente para que los teólogos hagan debates. Es un tema con relevancia. Jesús condena a los Fariseos cuando imponen reglas que no corresponden sobre el pueblo (Mt 23:3ss). Me parece un error del mismo tipo cuando imponemos leyes no aplicables sobre una persona hoy. Si el sábado o el diezmo no son vigentes, ¿cómo vamos a cargar a las personas con estas reglas? Como también dice Pedro “Ahora pues, ¿por qué tientan a Dios poniendo sobre el cuello de los discípulos un yugo que ni nuestros padres ni nosotros hemos podido llevar?” (Hch 15:10) También enseña Pablo contra los que intentan imponer reglas inaplicables del antiguo pacto sobre cristianos Por tanto, que nadie se constituya en vuestro juez con respecto a comida o bebida, o en cuanto a día de fiesta, o luna nueva, o día de reposo; cosas que sólo son sombra de lo que ha de venir, pero el cuerpo pertenece a Cristo. (Col 2:16-17) Es un tema que cada cristiano debe aprender, ¡cuánto más el maestro o predicador!

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