El anciano: reuniones regulares

 

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Atribución: Laurent Cottier (www.freeimages.com)

Un artículo escrito por J.W. MacGarvey.

 

En una previa sección de este tratado, mencionamos la necesidad de reuniones regulares y frecuentes de la Ancianía de la iglesia, con tal de eficazmente poner en práctica sus deberes.  Es imposible que una obra, requiriendo de la sabiduría, vigilancia y actividad unida de una pluralidad de hombre, puede ser lograda exitosamente sin consultas frecuentes y muchas veces prolongadas.  Los miembros de una empresa, aunque estén involucrados en un negocio comparativamente pequeño, encuentran tales consultas necesarias; y la regularidad con la que los directores de bancos, compañías de seguro y corporaciones de carácter parecido sostienen sus reuniones es muy bien conocido.  ¿Cómo, pues, se puede esperar que los Ancianos de una iglesia, quienes tienen los intereses de muchas preciosas almas bajo su cuidado, serán capaces dispensar de estas reuniones?  El pensamiento es absurdo: y por consecuencia, encontramos que en todas las iglesias que se caracterizan por disciplina fiel, tales reuniones son regulares.  En muchas de nuestras iglesias de ciudades grandes, los Ancianos encuentran necesario reunirse por lo menos una vez a la semana, y muchas veces de pasar varias horas juntos en consulta.  Es probable que no hay Ancianía, aún en congregaciones muy pequeñas, que no encontraría ocasión para reuniones semanales, si estuviesen verdaderamente conscientes de todos los deberes del oficio: pero cuando se encuentra que es suficiente tener reuniones menos frecuentes, por supuesto, que sea adoptado eso.

En estas reuniones algún modo regular de procedimiento debe ser adoptado, por el cual todo asunto debe ser atendido en orden, y nada debe ser descuidado.  Se escucharán reportes referente a los esfuerzos hechos por rescatar a los que vagan y de guiar a los indisciplinados.  Reportes, también sobre nuevos casos que han surgido, demandando la atención de los Ancianos.  Preguntas en referencia a todos los detalles de la obra de la iglesia se resolverán, y los detalles de labor distribuidos según la habilidad y adaptabilidad de cada Anciano.  Y para que la vigilancia combinada de todo el Consejo oficial no permita que algún caso de delincuencia pase desapercibido, los nombres en el libro de la iglesia serán llamado en rotación regular, y la condición espiritual de cada miembro será investigada.  De esta manera, los Ancianos serán constantemente recordados de deberes que talvez hayan sido olvidados, y constantemente estimulados a efectuar los deberes que pueden haber sido descuidados.

OTROS CAPÍTULOS

Para más información sobre J. W. McGarvey, visiten nuestra página BIOGRAFÍAS.

La versión de la Biblia usada en este artículo es la RV1960 (Reina-Valera 1960), a menos de ser específicamente notado.

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