#5 Salvados por la fe, la clave para seguridad de salvación

Salvados por la feUn artículo escrito por el Dr. Jack Cottrell.  Para ver el artículo original, visite su BLOG.

 

El beneficio práctico inmediato de entender que somos salvos por gracia es que tenemos seguridad de salvación.  La seguridad no es lo mismo que “una vez salvo, siempre salvo”.  Es una confianza en nuestra seguridad presente en Jesucristo.  Pregúntate, “Si me muriera en este momento, o si Jesús regresara en este momento, ¿sería salvo?”  La seguridad es poder responder “¡SÍ!”  a esta pregunta, y cada cristiano debería poder hacer esto, por causa de la gracia.

El problema es que muchos cristianos no tienen esta seguridad, porque no entienden lo que significa ser salvo por gracia.  Aun cuando están cantando el himno antiguo, “Dulce Consuelo,” en sus corazones están pensando, “Tal vez—espero que sí—¡pero en realidad no estoy seguro!”

En esta lección estamos intentando ayudar a estas personas que dudan a que superen su incertidumbre.  Hay una manera específica de hacer esto.  Cuando doy mi clase de seminario sobre la gracia, en el primer día de clases les digo a los estudiantes que puedo resumir el curso entero en una oración: “Un entendimiento correcto de la justificación por la fe es la clave para tener seguridad de salvación”.  Veamos cómo funciona esto.

I.  UNO: Solo hay una manera de saber que eres salvo, y esa es de saber que ERES JUSTIFICADO. Como dice Pablo en Romanos 5:1-2, “Por tanto, habiendo sido justificados por la fe, tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo, por medio de quien también hemos obtenido entrada por la fe a esta gracia en la cual estamos firmes, y nos gloriamos en la esperanza de la gloria de Dios.”

En la lección 3 arriba explicamos el significado de la justificación.  Es lo mismo que te perdonen la deuda del castigo por tus pecados.  Es un término legal.  Se refiere a estar frente al Juez del universo en la corte divina y que él declare, “¡NINGÚN CASTIGO PARA TI!”  Esto sucede no solo en el Día de Juicio futuro.  Está sucediendo ahora, y estará sucediendo a través de nuestras vidas como creyentes.  Esto es por qué tenemos seguridad de salvación.  Sabemos que somos justificados; sabemos que nuestros pecados han sido perdonados.  No es una cuestión de qué tan buenos somos, sino que cuán perdonados estamos.  Es escuchar a Dios decir, “¡Ningún castigo para ti!  ¡No hay condena para ti (Romanos 8:1)!  ¡No hay infierno para ti!  ¡No hay temor para ti!”

La siguiente pregunta es esta: ¿exactamente cuál es la base para esta confianza?

II.  DOS: Solo hay una manera de que sea justificado un pecador, y eso es POR LA SANGRE DE CRISTO. Como dice Pablo en Romanos 5:9, hemos sido “justificados por su sangre.”

En realidad, teóricamente, hay otra manera por la cual podría ser justificada una persona, esto es, por el sistema de la ley.  Bajo la ley podríamos escuchar al Juez decir, “Ningún castigo para ti”—si es que nunca hubiésemos pecado.  Una persona totalmente inocente podría ser justificada porque es 100% buena.

Pero el hecho es que esto no funcionará para nosotros porque todos hemos pecado, y no alcanzamos la gloria de Dios (Romanos 3:23).  Somos pecadores.  Entonces la pregunta es: ¿puede Dios justificar aún a un pecador?  ¡La respuesta es que SÍ!  Véase Romanos 4:5: ¡Dios justifica hasta al impío!  ¡Esta es la cosa increíble de la gracia!

¿Pero cuál es la base que permite que Dios justifique a los pecadores—que perdone su castigo—cuando en realidad merecen un castigo eterno en el infierno?  Porque bajo la gracia, Dios no nos trata como merecemos.  Bajo la gracia no somos justificados por nuestras obras (siendo 100% buenos), sino por la gracia—porque somos 100% perdonados por la sangre de Jesucristo (Romanos 3:24; 5:9).

Bajo gracia, referente a la pregunta, “¿Eres salvo?”, la respuesta no depende de cuán bueno eres, sino de cuán poderosa y eficaz es la sangre de Cristo.  En la lección 4 arriba vimos la respuesta a esta pregunta.  Vimos que la muerte de Jesús en la cruz fue una obra de redención, y una obra de propiciación.  Gracias a su naturaleza sin pecado y divina, Jesús sufrió el equivalente de la eternidad en el infierno para toda la raza humana.  Ya pagó la pena de nuestros pecados.

Así que, si estamos bajo la sangre de Jesucristo, nuestros pecados están cubiertos; están, en un sentido, “escondidos” de la vista de Dios (Romanos 4:6-8).  Cuando Dios nos mira, nuestros pecados están escondidos de su vista en el sentido de que no los cuenta en nuestra contra (2 Corintios 5:19).  Por lo tanto, puede decir, “¡NINGÚN CASTIGO PARA TI!”  Puede tratarme “justo si hubiera pasado” (justificado) ya la eternidad en el infierno y ya hubiera pagado mi deuda.  [NO me trata “como si nunca hubiera pecado”.]

Esto deja un paso más en nuestra misión por seguridad:

III. TRES:  Hay una manera de estar bajo la sangre de Cristo, y esa manera es POR LA FE.  Como dice Pablo en Romanos 3:28, “Porque concluimos que el hombre es justificado por la fe aparte de las obras de la Ley.”  Por eso dice en Romanos 5:1, “habiendo sido justificados por la fe, tenemos paz para con Dios.”

La fe justificadora incluye dos elementos.  Uno es asentimiento, porque es un acto de la MENTE al asentir a la verdad de declaraciones específicas sobre Jesús y su salvación.  Es lo que la Biblia describe como “creer QUE” ciertas cosas son verdad.  Por ejemplo, Juan 20:31 dice que Dios te ha dado el testimonio de la Escritura “para que ustedes crean que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios; y para que al creer, tengan vida en Su nombre.”  También Romanos 10:9 dice que si “crees en tu corazón que Dios Lo resucitó de entre los muertos, serás salvo.”

El otro aspecto de la fe se llama confianza, porque es un acto de la VOLUNTAD según se dirige a la persona de Jesucristo.  En lenguaje bíblico, a esta confianza se le llama “creer EN” Jesús (por ejemplo, Juan 3:16; Hechos 16:31).  Significa confiar nuestra eterna existencia a las manos de Jesús, de la manera en que uno confía su salud al cuidado de un doctor o sus hijos a las manos de una nana.

Ser justificado por fe significa que esta fe en las obras salvadoras de Jesús (en vez de fe en el mérito de nuestras propias obras) es el punto de conexión en nuestras vidas en la cual la línea eléctrica de la justificación se enchufa.  Esto es verdad en dos pasos.

Primero, COMENZAMOS a ser justificados POR FE, cuando primero venimos bajo la sangre de Cristo en el bautismo.  La Biblia deja claro que esta conexión con la sangre de Cristo comienza en el momento del bautismo (Hechos 2:38; 22:16; Romanos 6:3-4; Colosenses 2:12).  Pero el bautismo solo es el TIEMPO en el cual primero fuimos justificados (perdonados), no el MEDIO por el cual se recibe la justificación.  Como dice Colosenses 2:12, nos unimos con Cristo “en el bautismo” como el tiempo; pero fue “por fe” como el medio.  (Nota: “por fe” no es lo mismo que “tan pronto como tengas fe”.)  Aun en el bautismo, lo que está buscando Dios es la fe en el corazón del pecador.

El segundo paso es que, después del bautismo, CONTINUEMOS siendo justificados POR FE.  Inicialmente fuimos justificados por fe (en el bautismo), y PERMANECEMOS justificados por la fe.  Seguimos viviendo en un estado de perdón, no porque no pecamos, sino porque estamos constantemente confiando en la sangre de Jesucristo que cubre todo pecado.  No lograr entender este punto es la razón principal por la cual a muchos les falta seguridad.  Hablaremos más de esto en la siguiente lección.

Parte 4: Salvados por gracia por medio de Jesucristo

Parte 6: La gracia versus el galatanismo

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