#8 Salvados por fe, salvados en el bautismo

Salvados por fe, salvados en el bautismoUn artículo escrito por el Dr. Jack Cottrell.  Para ver el original, visiten su BLOG.

Ahora estamos listos para explicar cómo se relacionan el bautismo y la gracia.  Primero, presentaré varios principios básicos para recordar cuando uno estudia el bautismo.  (A) Cada doctrina, incluyendo el bautismo, está basada primeramente en la Escritura, no en la experiencia.  (B) No podemos llegar a conclusiones sobre el significado del bautismo usando fuentes no bíblicas, como la palabra latina sacramentum (lo cual muchas veces significa “juramento, promesa, pacto”).  (C) El bautismo cristiano comenzó el día de Pentecostés.  Por lo tanto, no debemos basar nuestro entendimiento de ello sobre prácticas pre-pentecostales, como la circuncisión del Antiguo Testamento, o el bautismo de Juan.  (D) Solo hay UN BAUTISMO, dice Efesios 4:5.  El bautismo del Espíritu Santo y el bautismo en agua ambos se aplican a cristianos, pero no son dos eventos separados.  Son los lados espiritual y físico de un solo evento de bautismo.

Finalmente, (E) la salvación como tal es condicional, en otras palabras, recibimos la salvación al cumplir con ciertas condiciones.  Sin embargo, hay diferentes TIPOS de condiciones.  La condición principal es la fe, lo cual significa que es el único MEDIO (instrumento, vehículo) por el cual se recibe la doble cura de salvación: “Porque por gracia ustedes han sido salvados por medio de la fe” (Efesios 2:8).  El bautismo, por otra parte, no es solo una condición para la salvación, sino otro TIPO de condición.  Específicamente, es el TIEMPO u ocasión en la que Dios ha dicho que otorgará gracia sobre el pecador; no es el medio por la cual se recibe salvación en el sentido que es la fe.  Tanto la fe como la salvación son condiciones para la salvación, pero la fe es el medio y el bautismo es el tiempo.  Por favor tenga cuidado: no igualen condición con medio, no confundan medio con tiempo.

Por favor tenga cuidado: no igualen condición con medio, no confundan medio con tiempo.

Ahora brevemente exploraremos cinco textos básicos del Nuevo Testamento que explican el significado del bautismo.  Para una discusión más completa sobre estas y siete otros textos, véase mi libro, Baptism: A Biblical Study [El bautismo: un estudio] (College Press, 2 ed., 2006).

UNO.  MATEO 28:19-20.  Cuatro acciones se especifican en esta Gran Comisión.  Un mandamiento principal es “haced discípulos”, una acción que se precede por el participio aorista (pasado), “habiendo ido”.  El medio por el cual se hacen discípulos se explica en dos participios presentes: “bautizándoles” y “enseñándoles”.  Esta actividad comenzó unos diez días después de esto, en el día de Pentecostés (Hechos 2:38-42).

Es muy importante que Jesús ha separado el bautismo de la enseñanza.  El bautismo queda separado porque es una de las condiciones para llegar a ser un cristiano, junto con las condiciones de fe, arrepentimiento y confesión.  Sólo se menciona el bautismo aquí porque es el único de estas cuatro cosas que aquellos que llevan a cabo la Gran Comisión (apóstoles, evangelistas) pueden hacer; las otras las hacen los conversos.  El hacer estas cosas constituye lo que la Biblia llama obedecer el evangelio (Romanos 10:16; 2 Tesalonicenses 1:8; 1 Pedro 4:17).  Luego sigue la segunda parte de hacer discípulos, en otras palabras, enseñándoles a obedecer todo lo que ha sido mandado.  Esto se refiere a lo que Pablo llama “obras de ley” (Romanos 3:20, 28; Gálatas 2:16), o las “buenas obras” de obediencia al código de ley de uno, o vivir una vida cristiana.  Muchos piensan que el bautismo pertenece en esta segunda categoría, pero Jesús claramente la ha separado.

En su instrucción de bautizar, Jesús específicamente dice que pecadores deben ser bautizados “en el nombre [eis to onoma] del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo”.  Esto nos dice mucho sobre el significado del bautismo.  La frase “en el nombre de” en la cultura griega era un término técnico de negocios, usado para indicar la entrada una suma de dinero o un pedazo de propiedad a la cuenta teniendo en nombre de su dueño.  La manera en la que la usa Jesús aquí, quiere decir que este acto de bautismo es el tiempo cuando uno entra en una relación de propiedad con las personas de la Trinidad.  Aquí llegamos a ser la propiedad de Dios, o esclavo (véase Romanos 6:15-23).  Desde este punto en adelante, estamos buscar cumplir nuestra deuda de obediencia a nuestro código de ley.

DOS.  HECHOS 2:38.  Este siguiente texto está en el contexto del comienzo de la iglesia, de la era de la iglesia, de la era del Nuevo Pacto.  Pedro acaba de predicar el primer sermón del evangelio (Hechos 2:14-36), y su audiencia judía ha sido profundamente compungida y está preguntando cómo ser liberados de la culpabilidad de sus pecados (2:37), lo cual indica que habían comenzado a creer el evangelio.  Pedro les instruye hacer dos cosas: arrepentirse y ser bautizados.  Esta audiencia sabría lo que es el arrepentimiento; ésta era la parte principal del mensaje de los profetas del Antiguo Testamento.  También estarían familiarizados con un tipo de bautismo, dado el ministerio del Juan el Bautista.  Este bautismo que Pedro manda, sin embargo, era algo nuevo.  Algunos en la audiencia sin duda habían sido bautizados por Juan, pero Pedro dijo, “cada uno de ustedes” ahora debe recibir el bautismo cristiano.  El bautismo de Juan no era suficiente (véase Hechos 19:1-7).

¿Qué dijo Pedro que sería el resultado de este nuevo bautismo?  Dos cosas, correspondiendo a la cura doble de la gracia.  Uno es el perdón de pecados, el cual es lo mismo que la justificación, o escuchar que Dios el Juez declare, “¡Ningún castigo para ti!”  El segundo es el regalo del Espíritu Santo, lo cual es la manera en la que el Espíritu Santo está presente dentro de los creyentes, la manera en la que Juan y Jesús llamaron ser “bautizado con el Espíritu Santo” (Hechos 1:5).  “Bautismo en el Espíritu” NO se refiere al don de lenguas (Hechos 2:1 y siguiente); es el equivalente de lo que la Biblia llama la morada del Espíritu Santo (Romanos 8:9-11), la cual es la fuente del evento llamado regeneración y del proceso continuo llamado santificación.

En este texto, el arrepentimiento y el bautismo no pueden ser separados; son condiciones iguales para recibir la doble cura de la gracia.  Además, el perdón y la morada del Espíritu Santo no pueden ser separados.  Son la esencia doble de la gracia salvadora recibida en el bautismo.

TRES.  ROMANOS 6:1-6.  El contexto de este texto también es muy importante.  En Romanos 1-5, Pablo acaba de explicar la MEJOR cosa que nos ha sucedido como cristianos: hemos sido justificados por la fe en las obras redentoras de Jesús, en vez de por qué tan bien hemos podido responder a los mandamientos de nuestro código de ley (Romanos 3:28).  Esta es la primera parte de la doble cura.  Ahora, en Romanos 6:1 y siguiente, el Apóstol está explicando la SEGUNDA mejor cosa que nos ha sucedido, esto es, la segunda parte de la cura doble: hemos pasado por un cambio interno espiritual tan radical que puede ser descrito como nada menos que una muerte y una resurrección a nueva vida.  ¿Por qué es este cambio cambio tan maravilloso?  ¡Por que hace que sea posible que podamos vivir una vida santa, en otras palabras, de obedecer todo lo que Jesús nos ha mandado (Mateo 28:20)!

Así que, ¿cómo incorpora el bautismo en la discusión?  Suavemente regaña a los romanos por su ignorancia de estos eventos importantes: “¿No saben lo que les sucedió cuando fueron bautizados?” les pregunta (v. 3).  En su explicación, declara que uno es bautizado en Cristo, en otras palabras, en una unión con Cristo en su rol como Redentor.  Específicamente, uno es bautizado en Su muerte, en otras palabras, hemos sido sepultados con Él por medio del bautismo a la muerte; y asimismo también somos unidos con Él en su resurrección.  Esta experiencia de salvación es inequívocamente un resultado de ser bautizado.

No cedamos a la tentación de ofuscar el significado salvador del bautismo que aquí está tan claramente declarado.  Nota: Pablo no dice que nos arrepentimos en Cristo.  No dice que somos sepultados con Él por medio de la fe en la muerte.  La referencia es al bautismo.  Y no insultemos a Dios ignorando Efesios 4:5 y diciendo (como uno de mis profesores calvinistas en el Seminario de Westminster dijo), “¡No hay ni una gota de agua en Romanos 6!”  Eso también se aplica al siguiente texto.

CUATRO.  COLOSENSES 2:11-13.  Este texto es similar a Romanos 6 en que habla del cambio espiritual en nuestros corazones siendo comparable a una muerte y resurrección, un cambio hecho posible por nuestra entrada a una unión con Jesucristo.  Aquí Pablo dice que en ese momento somos “sepultados con Él” y “también resucitados con Él”.  ¡“Dios les dio vida juntamente con Cristo, habiéndonos perdonado todos los delitos”!  Pero, ¿exactamente cuándo tomó lugar esta “regeneración y renovación” (véase Tito 3:5)?  Aquí Pablo lo dice más claramente que en cualquier otro lugar del Nuevo Testamento.  Dice que sucede “EN EL BAUTISMO”, agregando la frase de pronombre relativo, “EN EL CUAL”.

Es significativo que en este mismo versículo (v. 12), Pablo usa tanto la frase “en el bautismo” como la frase “por la fe”.  Somos sepultados y resucitados con él en el bautismo, pero al mismo tiempo es por la fe.  No hay ninguna paradoja, ninguna contradicción aquí.  El bautismo como el TIEMPO de salvación es perfectamente consistente con la fe como el MEDIO de recibir esa salvación.

CINCO.  1 PEDRO 3:20-21.  Es apropiado cerrar este estudio breve con la declaración de Pedro que, justo como el agua del Diluvio salvó a la familia de Noé al hacer flotar el arca, así también “el bautismo ahora los salva a ustedes”.  Seamos claros: el agua del diluvio es una analogía simbólica; el bautismo es la REALIDAD.  Pedro no dijo que el bautismo está “simbolizando” nada.  Más bien, el bautismo está HACIENDO algo: SALVA.

Pedro sí deja claro que esta salvación no está siendo lograda por medio de los efectos físicos del agua, son por la apelación u oración del pecador a Dios por una consciencia buena.  Esta es una indicación de la fe y el arrepentimiento del pecador, en respuesta al cual Dios otorga perdón y limpia la pizarra del pecador.  Pero Pedro va más allá para dejar claro que la salvación dada en el bautismo no está basada en nada que haga el pecador.  Sucede solamente por el poder de la obra redentora—la resurrección, en este caso—de Jesucristo.

Éstos y otros textos muestran que la Biblia claramente enseña que somos salvados por la gracia, pero salvados en el bautismo.

Parte 7:  Justificados por la fe, ¿pero juzgados por obras?

Parte 9:  ¿Es el bautismo una obra?

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