# 9 ¿Es el bautismo una obra?

Es el bautismo una obraUn artículo escrito por el Dr. Jack Cottrell.  Para leer el artículo original, visitar su BLOG.

 

Muchos en el mundo cristiano enfáticamente rechazan casi todo lo que dije en la previa lección (part 8, “Salvados por gracia, salvados en el bautismo”.  Esto es porque ven el bautismo como una obra, y creen que esto automáticamente impide que el bautismo tenga algo que ver con la salvación, ya que la salvación es por gracia.  En esta lección mostraré por qué esta es una manera de pensar falsa.

Históricamente, por sus primeros 1,500 años, el cristianismo era casi unánime en su creencia de que el bautismo por agua es el momento en el que Dios inicialmente otorga la gracia salvadora sobre el pecador.  Esto incluye a Martín Lutero, quien vigorosamente enseñaba este punto de vista.  Dijo, por ejemplo, que uno es bautizado para que “pueda recibir en el agua la salvación prometida” (“El Catecismo Mayor,” IV.36).  Lutero no vio ningún conflicto entre el bautismo para la salvación y la salvación por gracia.

La Revolución de Copérnico referente al significado del bautismo vino con el reformador suizo, Uldrico Zuinglio.  En los años 1523-1525, Zuinglio completamente reelaboró la doctrina del bautismo.  Repudiaba cualquier conexión entre el bautismo y la salvación, e inventó un abordaje completamente nuevo.  En esencia, declaró que el bautismo es el equivalente exacto en el Nuevo Testamento a la circuncisión del Antiguo Testamento, y por lo tanto es una señal de una membresía ya existente en el pueblo del pacto de Dios.  Zuiglio, por supuesto, sabía que este era un punto de vista nuevo.  Declaró que “todos los que vinieron antes que yo han estado equivocados sobre el bautismo”.  La mayoría de los protestantes han adoptado este punto de vista nuevo; muchos lo han hecho sin percatarse de su origen relativamente reciente.

Zuiglio, por supuesto, sabía que este era un punto de vista nuevo.  Declaró que “todos los que vinieron antes que yo han estado equivocados sobre el bautismo”.

Aquellos protestantes hoy que rechazan el bautismo como un evento salvador siguen a Zuinglio en esto: creen que tal punto de vista contradice la salvación por gracia.  El argumento es este: Premisa 1: Somos salvados por gracia por medio de la fe, NO por obras (Efesios 2:8-9).  Premisa 2: El bautismo es una obra.  Conclusión: Por lo tanto, el bautismo no puede tener una conexión con la salvación.  Aquellos que siguen este argumento correctamente quiere ser fieles al concepto de la gracia de salvación, pero han sido “zuiglio-izados”, en otras palabras, engañados a pensar que adherirse a la gracia de alguna manera requiere abandonar al bautismo como evento salvador.

¿Cómo podemos responder a este abordaje?  ¿Podemos demostrar que el bautismo como un evento salvador es consistente con la salvación por gracia?  ¡SÍ!  ¡ABSOLUTAMENTE!  La pregunta, entonces, es ¿CÓMO pueden ser reconciliados estos dos?  ¡Explicaré esto en dos pasos, uno siguiendo a Lutero y un siguiendo a Pablo!

I.  LUTERO: EL BAUTISMOS SÍ ES UNA OBRA, PERO NO ES NUESTRA OBRA. ES LA OBRA DE DIOS.

Este abordaje dice que el elemento controversial en la revisión zuingliana es su segunda premisa: “El bautismo es una obra”.  Los oponentes zuinglianos de Lutero desafiaban su adherencia al consenso de 1500 años sobre el bautismo por estos motivos.  ¿Cómo puedes decir que las obras no sirven para la salvación, le preguntaban, y luego decir que el bautismo es para la salvación?  ¿No es el bautismo mismo una obra?  ¿Qué de la fe?  Aquí está la respuesta declarada de Lutero a este desafío (“Catecismo Mayor”, IV.35): “Respuesta: nuestras obras, en efecto, no aportan realmente nada para nuestra salvación. Pero, el bautismo no es obra nuestra, sino de Dios . . . Las obras de Dios son . . . necesarias para la salvación y no excluyen, antes al contrario, exigen la fe.”

He usados el razonamiento excelente y bíblico de Lutero sobre este tema muchas veces.  El hecho es que cada referencia en el Nuevo Testamento al significado del bautismo lo presenta como haber logrado algo que solo Dios puede hacer (por ejemplo, perdón, regeneración, bautismo en el Espíritu, resurrección de la muerte espiritual).  El único que en realidad está obrando en el bautismo es Dios; llegamos a él simplemente con “la fe en la acción del poder de Dios” (Colosenses 2:12).  El que está siendo bautizado es pasivo, permitiendo que algo le sea hecho A él o ella.

En la nueva perspectiva zuingliana del bautismo, Dios mismo no hace NADA; la única obra significativa siendo hecha ahí es por el que está siendo bautizado, para quien el bautismo es su respuesta, compromiso, expresión, testimonio, juramento, anuncio, confirmación o demostración—todas obras HUMANAS.  Sin embargo, en la Escritura, NINGUNA de estas cosas están conectadas con el bautismo.  Las únicas cosas que la persona bautizada está haciendo es creer (Colosenses 2:12) y orar (Hechos 22:16; 1 Pedro 3:21)—y ambas son indisputablemente consistentes con la gracia.  (La traducción de “juramento” en 1 Pedro 3:21 está mal.)

Pero, ¿no es el bautismo una “obra” en el simple sentido de “algo que hacemos”?  ¿No lo haría esto una obra en el sentido de Efesios 2:9, lo cual excluye obras del camino de la salvación?  La respuesta es NO, esta es una perspectiva falsa al tema de las obras.  Para ver por qué esto es verdad, debemos asegurarnos de que estamos DEFINIENDO el término “obras” en el sentido paulino apropiado.

II.  PABLO: EL BAUTISMO ES LA OBEDIENCIA AL EVANGELIO, NO ES UNA OBRA DE LEY

He concluido que la razón principal por la que las personas piensan que el bautismo para la salvación y la salvación por gracia son contradictorias es que están usando la definición equivocada de “obras” según lo usa Efesios 2:8-9 y en otras partes de las escrituras de Pablo.  Se asume sin crítica que una “obra” simplemente es “algo que hacemos NOSOTROS”, especialmente a diferencia de algo que hace DIOS.

El hecho es que las “obras” PUEDEN ser definidos y usados de esta manera, ya que Jesús mismo usa el lenguaje de “obras” en Juan 6:26-29.  Pero he concluido, basado en buena evidencia, que esto NO PUEDE ser el sentido de “obras” según usa el término Pablo, porque eso lo pondría en contradicción con Jesús en Juan 6:26-29.  En este texto Jesús usa “obras” en el sentido genérico de “algo que hacemos”, y le aplica esta terminología a LA FE MISMA.  Así que la FE es una obra en el sentido de “algo que hacemos”.  Pero aquí está la sorpresa: Pablo hace una distinción clara entre la fe y las obras (Romanos 3:27-28; 4:4-5; Efesios 2:8-9).  Esto nos obliga a concluir que Pablo debe estar usando el término “obras” en un sentido diferente.  No puede simplemente significar “algo que hacemos”.  Para Pablo, debe significar algo más específico.

Así que, ¿exactamente qué quiere decir Pablo cuando usa el término “obras”?  Pablo mismo responde esta pregunta cuando usa la expresión más completa “obras de ley” (como en Romanos 3:20, 28; Gálatas 2:16; 3:2, 5, 10).  Cuando examinas su lenguaje de “obras” cuidadosamente en contexto, verás que siempre quiere decir “obras de ley”, aun cuando solo dice “obras” y no agrega “de ley”.

Así que, ¿qué son las “obras de ley” en el vocabulario de Pablo?  (Nótese que no hay artículos ninguno de los usos de Pablo de esa frase.)  Una cosa que no puede significar es la “Ley de Moisés”, porque en el contexto en Romanos él está incluyendo a los gentiles y a Abraham en la discusión.  A fin de cuentas queda esto: para Pablo, una “obra” u “obra de ley” es CUALQUIER obra (externa o interna, pecaminosa o justa) hecha en respuesta al código de ley al que Dios como Creador nos ha sujetado como criaturas.  (Romanos 3:28 a 4:8 muestra que hasta pecados pertenecen en esta definición.)  Positivamente (como buenas obras), las obras de ley son solo nuestros actos de obediencia diaria a la enseñanza de Dios sobre cómo vivir una vida santa.  Son actos de obediencia a nuestro código de ley.  Están “viviendo la vida cristiana”.

Ahora aquí está el punto crucial: en el vocabulario de Pablo, no toda obediencia a Dios es obediencia al código de ley de uno; no todas las “cosas que hacemos” son la respuesta de la criatura a Dios como Creador y a sus mandamientos de LEY.  Para Pablo, algunas de las “cosas que hacemos” son la respuesta del pecador a los mandamientos del EVANGELIO de Dios nuestro Salvador, en otras palabras, instrucciones a los pecadores sobre cómo ser salvos.  Estas no son “obras de ley”, sino que son “obediencia al evangelio”.  Esta última expresión es la que usa Pablo en Romanos 10:16 (correctamente traducido) y en 2 Tesalonicenses 1:8.  Cuando Pablo está excluyendo “obras” del camino a la salvación, está excluyendo “obras de ley”, no “obediencia al evangelio”.  El último es completamente consistente con la gracia.

Ejercicio de 5 dedos¿Qué son los mandamientos del evangelio dirigido hacia pecadores por Dios en su rol como Salvador, instruyendo a pecadores sobre cómo recibir la salvación?  (Sean cuales sean estas, ¡NO SON OBRAS en el sentido del término que usa Pablo!)  Aquí listaría los primeros cuatro dedos del venerable “ejercicio de cinco dedos”: la fe, el arrepentimiento, la confesión y el bautismo.  NO incluiría “vivir la vida cristiana”, la cual cuenta como una obra de ley.

Por lo tanto, el bautismo NO es una obra, en el sentido en el que Pablo usa el término.  NO tiene en mente el bautismo cuando escribe Efesios 2:8-9.  Sí, el bautismo es “algo que hacemos” (al igual que la fe), pero no es algo que hacemos en respuesta a un mandamiento de ley.  “Sean bautizados” es un mandamiento de gracia, un mandamiento del evangelio.  Como un acto de obediencia al evangelio, el bautismo es igual de consistente con la gracia de lo que es la fe.

Basado en este análisis bíblico, ya no tiene ningún sentido rechazar el punto de vista bíblico del bautismo como un evento de salvación, por causa de alguna contradicción presunta, pero injustificada, con la gracia.

“Hermanos, ¿qué haremos?”  Plenamente aceptaremos tanto la salvación por gracia como la salvación en el bautismo, a lo Lutero y especialmente Pablo.  También, de ahora en adelante seremos honestos y racionales en nuestra exégesis de las enseñanzas del Nuevo Testamento sobre el bautismo.  Finalmente, hablaremos la verdad en amor sobre este tema del bautismo.  Cuando predicamos, enseñamos y escribimos sobre el bautismo, debemos preocuparnos más sobre lo que DIOS piensa de nuestras presentaciones que lo que piensan los hombres.  “Sea hallado Dios veraz, aunque todo hombre sea hallado mentiroso” (Romanos 3:4).  Que la PALABRA de Dios sea verdad, aunque todo hombre sea mentiroso.  Que nuestra PREDICACIÓN de la Palabra de Dios sea verdad, aunque la de todos los demás sean mentiras.

Parte 8: Salvados por fe, salvados en el bautismo

Parte 10: Salvados por fe, para buenas obras

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