¿Qué estás usando?

¿Qué estás usando_Una meditación para la Santa Cena

Un artículo escrito por el Dr. Jack Cottrell.  Para leer el artículo original, leer su BLOG.

Entonces los soldados, cuando crucificaron a Jesús, tomaron Sus vestidos e hicieron cuatro partes, una parte para cada soldado. Y tomaron también la túnica; y la túnica era sin costura, tejida en una sola pieza. Por tanto, se dijeron unos a otros: “No la rompamos; sino echemos suertes sobre ella, para ver de quién será;” para que se cumpliera la Escritura: “REPARTIERON ENTRE SI MIS VESTIDOS, Y SOBRE MI ROPA ECHARON SUERTES.” Por eso los soldados hicieron esto.  Juan 19:23-25a

Esto me hace preguntarme qué le sucedió a la túnica (la capa interior de ropa).  Uno de estos soldados se alejó de ahí con él.  ¿Lo habrá usado?  ¿Habrá llegado a ser cristiano después, y haberse dado cuenta que estaba usando la prenda misma que en un momento había usado su Salvador?

Todo esto es especulativo, por supuesto.  Pero un hombre llamado Lloyd C. Douglas escribió una novela famosa basada en una especulación parecida.  Fue llamada “El manto sagrado”, y lo hicieron una película en 1953.  Richard Burton hizo el papel del soldado que se ganó el manto (como lo llamaron).  En la historia, nadie parecía usar esta prenda; pero le tenían reverencia por posiblemente tener poderes milagrosos.

Lo que en realidad le sucedió a la túnica o el manto verdadero de Jesús no importa.  Pero aquí hay otro manto que SÍ importa, según lo describe el profeta Isaías: “En gran manera me gozaré en el SEÑOR, Mi alma se regocijará en mi Dios. Porque Él me ha vestido de ropas de salvación, Me ha envuelto en manto de justicia” (Isaías 61:10a).  Aquí Isaías nos cuenta sobre un manto de justicia.  Lo describe como algo que Dios le ha dado.  ¡Dice que Dios lo ha envuelto en él, y que esta es la fuente de gran gozo para él!

¿Qué es este manto de justicia?  Es una metáfora para la sangre que Jesús vertió para toda la humanidad en la cruz.  La imagen es esta:  Jesús en la cruz literalmente había sido despojado de su propio manto; pero metafóricamente, lo que estaba haciendo ahí era tejer un nuevo manto de su propia agonía y sufrimiento, de su propia sangre. ¡Estaba haciendo este mano para cada ser humano que quiera uno!

¿Quién tiene un “manto de justicia” hoy?  ¡TÚ LO TIENES, si eres cristiano!  Cada uno que toma a Jesús como Salvador y Señor recibe este mano en el bautismo cristiano.  Si eres un cristiano fiel, estás usando este manto ahora—y lo has estado usando desde tu bautismo.

Pero aquí está la diferencia significante entre la túnica que le robaron a Jesús y el manto de justicia que nos es dada por Dios: la túnica de Jesús era una prenda interior, normalmente cubierta, mientras que nuestro mano de justicia es una prenda exterior, hecha para cubrir lo que podríamos estar usando.  De hecho, Jesús hizo este manto para ti con el propósito de cubrir las prendas sucias de tus propias acciones, y por lo tanto de hacer aceptable a Dios.  Como nos recuerda Isaías 64:6, “Como trapo de inmundicia todas nuestras obras justas.” (Nota: ¡aún nuestras obras justas son trapos de inmundicia, y mucho más nuestros pecados!)

Sin embargo, ¡SÍ eres aceptado por Dios—no por TU vida justa, la cual no es lo suficientemente buna, sino por las obras justas de Jesucristo!  ¡Todas nuestras obras, buenas y malas, las cubre la justicia de Cristo!

Al participar del pan y la copa hoy, ¿crees que a alguien le importe lo que estás usando?  Probablemente a nadie que te rodea le importa, ¡pero a Dios le importa!  A él le importan no solo tus prendas físicas, sino también la prenda espiritual que Jesús te tejió cuando moría en la cruz.  Este mano es lo que está buscando; ¡y si eres cristiano, lo traes puesto en este momento!  Cuando bebes de la copa hoy, piensa, “¡Esta copa representa la sangre de Jesús, y la sangre de Jesús es el manto de justicia que me fue dado para cubrir mis pecados y ocultarlos de la vista de Dios!  ¡Sí, me gozaré en el Señor!  ¡Gracias, Señor!”

Un himno en inglés dice así, “Cuando llegue con sonido de trompeta, ¡espero ser encontrado en él!  ¡Vestido solo en su justicia, y poder pararme frente al trono puro y sin mancha!”

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