El significado del bautismo

SDB Día 2Escrito por Ed Fernandez.  Ed es un predicador semi-jubilado viviendo en Kentucky, EE. UU.  Disfruta de los privilegios de ser esposo, padre y predicador.

¿Qué es el bautismo en el Nuevo Testamento?  ¿Qué es el significado del bautismo en la vida de un individuo que desea ser discípulo de Jesucristo?  Miles de libros, folletos, ensayos y artículos han sido escritos sobre el tema del bautismo, pero sigue siendo, entre muchos cristianos, un tema confuso y a veces controversial.

Este artículo toma el enfoque que he utilizado muchas veces como ministro cristiano.  Cuando uso la palabra “bautismo”, me refiero a la inmersión en agua.  Cuando me refiero a una opinión diferente que la mía, uso un resumen de puntos de vista con los que me he encontrado a través de los años.  No me considero un erudito o teólogo, sino más bien un estudiante de la Biblia que sigue creciendo en su entendimiento de las Escrituras.  Todas las referencias de la Escritura son de la LBLA.

¿Qué es el bautismo?

Muchas personas definen el bautismo como una ceremonia cristiana, por el cual un individuo recibe agua (aspersión, derramamiento o inmersión) después de decidir ser un discípulo de Jesucristo.  El bautismo típicamente ocurre en un ámbito público como una declaración de la decisión de ese individuo de ser identificado con Jesús.  El bautismo muchas veces se describe como una señal externa del cambio interno que resulta por haber decidido ser un discípulo de Jesús, el primer paso para un creyente nuevo.

Para aquellos quienes están de acuerdo con la descripción del bautismo que se ha descrito arriba, el bautismo no tiene ningún rol en la salvación de un individuo—el perdón de pecado y recibir el Espíritu Santo, etc.  Muchas personas argumentan que, como el Nuevo Testamento deja claro que la salvación viene por la gracia de Dios, y no por ninguna buena obra que podríamos hacer, el bautismo no puede ser parte de cómo Dios nos perdona.

El texto bíblico citado más comúnmente en referencia a esto es Efesios 2:8-9.  “Porque por gracia habéis sido salvados por medio de la fe, y esto no de vosotros, sino que es don de Dios; no por obras, para que nadie se gloríe.”

Como el bautismo es una buena obra, dicen proponentes de esta posición, el bautismo no puede tener ninguna parte en la salvación.  El bautismo, por lo tanto, debe ser algo que el cristiano hace después de recibir el perdón por la gracia de Dios.

Esta posición hace surgir la pregunta: ¿Sobre qué base se declara el bautismo ser una “buena obra”?  ¿Dónde puedo buscar en las Escrituras para aprender que el bautismo es una buena obra, parecido a una caridad hacia los pobres, o un peregrinaje a un lugar santo, decir una oración o repetir un mantra religioso?

No conozco ninguna referencia al bautismo como una “obra”.  El bautismo no es algo que HACE un individuo, sino más bien es algo que le OCURRE a un individuo.  El bautismo es un evento pasivo.  Cuando yo llegué a ser cristiano, yo mismo no me bauticé; fui inmerso en el agua del bautismo por otra persona.  En la medida que hay algún “trabajo” asociado con el bautismo y la salvación, la obra la cumple nuestro Padre Celestial por medio de Su Gracia.

Irónicamente, muchos cristianos que consideran el bautismo una buena obra también darán instrucciones que involucran una acción personal para llegar a ser cristiano.  Típicamente, instruirán a un individuo que desea ser cristiano a:

  1. Creer que Jesús es el Hijo de Dios que murió por los pecados del mundo;
  2. Arrepentirse de sus pecados
  3. Confesar a Jesús y/o repetir la “oración del pecador”

Por consiguiente, para llegar a ser cristiano, debo elegir creer, arrepentirme, confesar y repetir la oración del pecador.  Debo HACER algo.  Nadie puede creer por mí, arrepentirse por mí, confesar a Jesús como Señor y/o orar la “oración del pecador” por mí.

Aquellos quienes se refieren al bautismo como obra no consideran las elecciones activas de creer, arrepentirse, confesar y/u orar como obras, pero definen la elección pasiva de recibir bautismo como obra.  No solo es confuso, sino que también niega la enseñanza del Nuevo Testamento y minimiza la importancia de los ejemplos específicos en el libro de los Hechos, donde los individuos pasaron de ser pecadores a ser santos, perdidos a encontrados, espiritualmente muertos a espiritualmente vivos.

Bautismo en el mensaje del Evangelio

Es importante entender el contexto de la Escritura al considerar este tema, o cualquier tema revelado en la Biblia.  El libro de los Hechos es el único libro en el Nuevo Testamento con ejemplos de personas que responden al Evangelio bajo el Nuevo Pacto.  Un bosquejo rápido del Iibro de los Hechos revela que el bautismo es una respuesta consistente e inmediata a la presentación del Evangelio:

2:37-42; 8:9-13, 26-39; 9:1-19, 34-48; 16:22-34; 19:1-7; 22:1-16.

Por razones obvias, el primer sermón predicado bajo el Nuevo Pacto es significante.  Habiendo sido “compungidos de corazón” (Hechos 2:37) por la convicción de que habían clavado el Cristo a una cruz (2:23), la gente clamó a Pedro, “Hermanos, ¿qué haremos?”  La respuesta del Apóstol es tan importante hoy como lo fue cuando primero fue dado.

“Arrepentíos y sed bautizados cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo para perdón de vuestros pecados, y recibiréis el don del Espíritu Santo. Porque la promesa es para vosotros y para vuestros hijos y para todos los que están lejos, para tantos como el Señor nuestro Dios llame.”  (Hechos 2:38-39)

A pesar de los ejemplos en Hechos, algunos todavía ven el bautismo como un acto simbólico.  Es importante, y cada “creyente” debe experimentar el bautismo en agua, pero no tiene ningún significado espiritual o conexión con la salvación.  Las respuestas varían sobre el por qué el bautismo es importante si no tiene conexión con la salvación.  Algunos dicen que un individuo debe ser bautizado porque Jesús fue bautizado; otros que es importante porque es parte de la “Gran Comisión” (Mateo 28:18-20); aún otros dicen que el bautismo es importante como una declaración pública de la decisión de seguir a Jesús.

Creo que el bautismo es tan importante a la salvación bajo el Nuevo Pacto como la fe, arrepentimiento y confesión.  La fe es el principio de la salvación por medio de Jesucristo.  Nunca he conversado con un individuo convencido de las verdades del Evangelio, que tenía una voluntad genuina de confiar en Jesús como Señor y Salvador y confesar esas verdades, que haya dudado en ser bautizado.

De lo que estoy hablando aquí no es “regeneración en agua”.  No hay nada especial ni espiritualmente significante del agua o la acción de bautismo.  El Nuevo Testamento revela que la importancia y significancia del bautismo es lo que Dios hace por medio del bautismo.  Es por el poder soberano de Dios y por Su gracia rica que alguna cosa logra cumplirse por medio del bautismo.

¿Qué logra Dios por medio de nuestro bautismo?

Los siguientes párrafos no se suponen que son un estudio completo de lo que Dios hace por medio del bautismo, pero debe ser suficientes como un comienzo para estudio adicional.

Hechos 2:38-39 (En el día que Jesús estableció Su Iglesia), Pedro les dijo, “Arrepentíos y sed bautizados cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo para perdón de vuestros pecados, y recibiréis el don del Espíritu Santo. Porque la promesa es para vosotros y para vuestros hijos y para todos los que están lejos, para tantos como el Señor nuestro Dios llame.”

Lo que hace Dios: perdona pecados, da el Espíritu Santo

1 Pedro 3:21 (Pedro usando la historia de Noé y el arca para ilustrar que Cristo nos trae, seguros, a Dios) “Y correspondiendo a esto, el bautismo ahora os salva (no quitando la suciedad de la carne, sino como una petición a Dios de una buena conciencia) mediante la resurrección de Jesucristo”.

Lo que hace Dios: nos salva espiritualmente por medio de la resurrección de Jesús.

1 Corintios 12:12-13 “Porque así como el cuerpo es uno, y tiene muchos miembros, pero todos los miembros del cuerpo, aunque son muchos, constituyen un solo cuerpo, así también es Cristo. Pues por un mismo Espíritu todos fuimos bautizados en un solo cuerpo, ya judíos o griegos, ya esclavos o libres, y a todos se nos dio a beber del mismo Espíritu.”

Lo que hace Dios: nos agrega al Cuerpo de Cristo por medio del Espíritu Santo (recibido en el bautismo—Hechos 2:38).

Gálatas 3:26-29 “pues todos sois hijos de Dios mediante la fe en Cristo Jesús. Porque todos los que fuisteis bautizados en Cristo, de Cristo os habéis revestido. No hay judío ni griego; no hay esclavo ni libre; no hay hombre ni mujer; porque todos sois uno en Cristo Jesús. Y si sois de Cristo, entonces sois descendencia de Abraham, herederos según la promesa.”

Lo que hace Dios: nos provee una nueva vestimenta; ya no es nuestra justicia, sino que ahora hemos sido revestidos con Cristo y Su Justicia.

Romanos 6:3-5 es la clave para entender cómo obra el Padre Celestial por medio del bautismo.  El contexto más amplia de la enseñanza de Pablo (Romanos 5:1-6:11) es la justificación lograda por Jesucristo por nuestra parte.  Recuerda que Pablo le está escribiendo a cristianos viviendo en Roma (Romanos 1:7).  Aunque Pablo no ha conocido a la mayoría de los que están escuchando/leyendo esta carta, sabe lo que se les ha enseñado para llegar a ser cristianos.  Para el propósito de este artículo, nos enfocaremos en los versículos 3-5.

“¿O no sabéis que todos los que hemos sido bautizados en Cristo Jesús, hemos sido bautizados en su muerte? Por tanto, hemos sido sepultados con El por medio del bautismo para muerte, a fin de que como Cristo resucitó de entre los muertos por la gloria del Padre, así también nosotros andemos en novedad de vida.”

Cuando Pablo escribe, “o no sabéis” (versículo 3), les está recordando de dos cosas que ya deberían saber:

  1. Han sido bautizados en Jesucristo.
  2. Por medio de su bautismo, han sido reunidos con Jesucristo.

Habiendo sido unidos con Jesucristo, los cristianos han sido bautizados en la muerte de Cristo ¡Y TAMBIÉN Su nueva vida!  Como escribe Pablo es el versículo 5, ¡“Porque si hemos sido unidos a El en la semejanza de su muerte, ciertamente lo seremos también en la semejanza de su resurrección”!

Muchos cristianos enfatizan “identificados con Cristo” por medio del bautismo.  Eso será verdad, pero lo que Pablo enseña es mucho más importante que una simple identificación—nos UNIMOS con Jesucristo por medio del bautismo.

Porque estamos unidos con Jesucristo en Su muerte y Su resurrección en novedad de vida, nuestro Padre nos bendice grandemente: perdón de pecados, morada del Espíritu Santo, membresía en Su Cuerpo, revestidos de la justicia de Jesucristo, etc.

La importancia de nuestra unión con Jesús va más allá de lo que se logra para nosotros cuando primero nos unimos con Él por medio del bautismo.  Un ejemplo familiar es el de “la Vid y los pámpanos” que enseña Jesús en Juan 15:1-11.  Dentro de ese pasaje, Jesús dice, “Permaneced en mí, y yo en vosotros. Como el sarmiento no puede dar fruto por sí mismo si no permanece en la vid, así tampoco vosotros si no permanecéis en mí. Yo soy la vid, vosotros los sarmientos; el que permanece en mí y yo en él, ése da mucho fruto, porque separados de mí nada podéis hacer.”  (15:4-5)

El uso de preposiciones para recordarnos de nuestra unión con Jesucristo es particularmente notable en las cartas del Apóstol Pablo.  Consideremos Efesios 1:1-14.  En el versículo 3, Pablo escribe que hemos sido bendecidos “con toda bendición espiritual”.  ¿Cómo?  ¡Hemos sido bendecidos “en Cristo”!

Nuestro Padre nos eligió “en Él”.  Nos predestinó a la adopción “por medio de Jesucristo mismo”.  Nos otorgó Su gracia “en el Amado”.  “En Él” tenemos redención por Su sangre y perdón de nuestras infracciones.  Estamos “sellados en Él” con el Espíritu Santo como promesa de nuestra herencia.

A través del Nuevo Testamento, se nos recuerda a nosotros los cristianos de nuestras bendiciones ahora que hemos sido unidos con Jesucristo.  Nuestra unión con Jesucristo, logrado por nuestro Padre Celestial por medio de nuestro bautismo, es el fundamento para la salvación, justificación, adopción a la Familia de Dios, ánimo a través de perseverancia, paz a través del sufrimiento, una consciencia clara sobre el ayer y una esperanza clara para el mañana.

Te animo a estar más consciente de las preposiciones usadas en el Nuevo Testamento para describir la relación del cristiano con Jesús: en, de, por, desde, por medio, con, etc.  Marca esas palabras en tu Biblia para ayudarte a enfocarte en lo que nuestro Padre Celestial ha logrado y sigue logrando como resultado de nuestra unión con Jesucristo por medio del bautismo.

En Efesios 4:5, Pablo escribe que hay “un bautismo”.  El bautismo es uno de los pilares de fe sobre el cual todos los cristianos deben unirse.  Te animo a desechar la distracción del razonamiento humano y de la tradición denominacional.  Lee por ti mismo lo que dice el Nuevo Testamento sobre el bautismo, en particular las historias alucinantes en el libro de los Hechos, donde presenciamos el Poder y la Gracia de Dios obrando por medio de la predicación del Evangelio.

ÍNDICE
PREVIO: INTRODUCCIÓN AL BAUTISMO
SIGUIENTE: ¿CÓMO DEBEMOS BAUTIZAR?

Categorías: Etiquetas: ,

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s