¿Cuál es el mejor tiempo para un bautismo?

Ulrico Zuinglio (imágen de wikipedia)

Una nota escrita por el Dr. Jack Cottrell. Notas originales al texto han sido marcadas con obelisco (†). Notas agregadas por la traductora han sido marcadas con asteriscos (*).

PREGUNTA: Hemos tenido un número de bautismos recientemente durante la semana, i.e. no el domingo. Mantenemos el agua de nuestro bautisterio cálida y les decimos a las personas que podemos hacer bautismos en cualquier hora, cuando lleguen a esa decisión, y arreglaremos para que alguien sea bautizado, digamos, el miércoles a las 10 de la mañana. Claro, bautismos en el domingo también son bienvenidos y alentados, y hemos tenido varios de esos también. Pero mi pregunta es, ¿hay alguna razón basado en Escritura para preferir el tener bautismos el domingo durante el culto de la mañana en vez de otro tiempo en la semana? Me queda claro que en Hechos fueron bautizados inmediatamente, tan pronto cuando creyeron, así que puedo ver que el bautismo en cualquier hora puede ser bueno. Pero, ¿qué de la “preferencia” por tenerlos los domingos?

RESPUESTA: A juicio mío, la respuesta a esta pregunta se relata directamente con el PROPÓSITO del bautismo. Por lejos, el Nuevo Testamento muestra que el bautismo es la hora que Dios ha apuntado para otorgar la salvación sobre el pecador creyente y penitente. Cada texto del Nuevo Testamento que directamente o indirectamente se refiere al significado del bautismo, cuando se exegeta honestamente, muestra que esto es verdad. (Véase mi libro, «Baptism: A Biblical Study»*) Esto significa que el punto principal del bautismo es que es un encuentro personal y salvífico entre el pecador arrepentido y Dios. Es el tiempo u ocasión cuando Dios se encuentra con el pecador y le otorga las bendiciones de salvación, la cura doble de gracia, los beneficios de la obra salvífica de Cristo Jesús.

Dado su carácter como un evento salvífico, el bautismo NO DEBE SER DILATADO. Una vez que el pecador ha creído y se ha arrepentido, seguido por una confesión de fe que clama al nombre del Señor, él o ella debe encontrarse con el Señor en las aguas bautismales tan pronto como sea posible. Esto fue el precedente puesto por la iglesia primitiva (Hechos 8:36; 10:47; 16:33). Las palabras de Ananías a un Saulo angustiado lo dicen todo: «Y ahora, ¿por qué te detienes?» (Hechos 22:16). Es bueno tener testigos, pero no es esencial (cf. el eunuco etíope, Hechos 8:35-39). En realidad, tan sólo se requiere de tres personas para un bautismo: el que bautiza, el pecador, y Dios.

Claro, así no es como funciona normalmente en la mayoría de iglesias protestantes, y más y más también dentro de nuestras iglesias del movimiento de restauración. Cuando yo era niño, casi nunca teníamos conversiones, incluso bautismos, excepto durante las juntas de avivamiento anuales de dos semanas en los meses de verano. (¡Esto hacía que fuera mucho más fácil bautizar en un riachuelo o estanque, seguramente!) En muchos grupos denominacionales, los bautismos se programan para ciertos domingos del calendario anual de la iglesia, como para Pascua. Aún en nuestras iglesias, muchas veces programamos «días de decisión». Postergamos bautismos hasta el domingo, aún si la decisión fue hecha el lunes previo. Puede que hasta esperemos hasta que estén presentes ciertos parientes, aún si esto se tarda varias semanas. He notado con considerable horror que varios sitios web de iglesias cristianas invitan a peticionarios llamar a la oficina de la iglesia para programar un domingo conveniente para su bautismo.

¿Cuál es el origen de esta abandonamiento del Nuevo Testamento de bautizar a conversos “inmediatamente” (Hechos 16:33), y de la suposición que los bautismos deben ser conducidos sólo el domingo como parte del culto principal de la iglesia? En tiempos modernos, por lo menos, este cambio se puede rastrear de vuelta a los puntos de vista revisionistas del reformador Ulrico Zuinglio sobre el bautismo, los cual creó ex nihilo en A.D. 1523-1525. Zuinglio asertivamente repudió la perspectiva de 1500 años de antigüedad que el bautismo es para salvación y la substituyó por un punto de vista completamente nuevo del PROPÓSITO del bautismo. †

Zuinglio diseñó su nueva perspectiva del bautismo basado en el significado de la palabra antigua Latina “sacramentum” (juramento, pacto) y en el significado de circuncisión en el Antiguo Testamento. Enseñó que una persona que ya había sido salvada es bautizada como una señal de pacto i.e., como una señal que él o ella ya es un miembro del pueblo del pacto con Dios. Es un juramento o promesa solemne de lealtad que uno vivirá fielmente para el Señor. La pregunta clave es esta: ¿PARA QUIÉN se somete un creyente al bautismo y por eso recibir esta señal del pacto? Para Zuinglio la respuesta era simple: uno recibe bautismo NO para sí mismo, sino que para beneficio de la congregación cristiana. Aquí están sus palabras: «Pues el bautismo es dado y recibido para el beneficio de hermanos en la fe, no para un supuesto efecto en aquellos que la reciben». No es «dado como una señal a aquellos quienes la reciben, sino para el beneficio de otros creyentes»††

Trágicamente, la nueva perspectiva de Zuinglio fue adoptada (por medio de Juan Calvino) por la mayoría de protestantes. Al bautismo ya no se le ve como el punto de encuentro entre Dios y el pecador, sino como el tiempo cuando el nuevo cristiano anuncia, proclama, declara, confiesa, demuestra, expresa o da evidencia de su fe en Jesús a la congregación cristiana. Este lenguaje está siendo adoptado más y más por las iglesias de restauración. Así, el bautismo se ha convertido en un «ritual de iglesia» o una «ceremonia de iglesia», hecho simplemente para beneficio de la congregación, en vez del evento culminante del viaje individual de la persona hacia la salvación, i.e., el último acto de obediencia de la persona al evangelio. Esta es la razón por la cual normalmente es incorporado a un culto de iglesia del domingo, y porqué puede ser pospuesto hasta cualquier domingo.

Yo fuertemente animaría a todos a abandonar nuestra indiferencia hacia el tiempo del bautismo, y regresar al sentido de urgencia apostólica. Debemos bautizar de acuerdo a la necesidad del individuo, no de acuerdo al calendario de la iglesia.
NOTAS:

† Esto es explicado en detalle en mi tésis doctoral, «Covenant and Baptism in the Theology of Ulrico Zuinglio,» Seminario Teológico de Princeton 1971, resumido como «Baptism According to Reformed Tradition,» lo cual es el capítulo 2 en el libre «Baptism and the Remission of Sins», ed. David W. Fletcher, ahora publicado por Hester Publications, Henderson, TN.

†† Para documentación y otras citaciónes, véase mi capítulo en el libro de Fletcher, páginas 58 en adelante.

* El bautismo; un estudio bíblico
Pueden encontrar las notas originales del Dr. Jack Cottrell buscando su página en Facebook. Para ver el artículo original, haga clic AQUÍ.

La versión de la Biblia usada en este artículo es la LBLA (La Biblia de las Américas), a menos de ser específicamente notado.

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