¿Qué hay del buen fruto en los «no-bautizados»?

Una nota escrita por el Dr. Jack Cottrell. Notas originales al texto han sido marcadas con obelisco (†). Notas agregadas por la traductora han sido marcadas con asteriscos (*).

 
PREGUNTA: La idea de la iglesia visible e invisible era un misterio para mí hasta que leí tu libro, «Baptism: A Biblical Study»* (cap. 8). Esto incluye la idea que solo Dios sabe quién está verdaderamente justificado. Me preguntaba, sin embargo, ¿cómo explicamos el tremendo fruto por tales eruditos del día que no creen y no han sido bautizados para perdón de pecados, por ejemplo, John MacArthur, R.C. Sproul y Norman Geisler?

RESPUESTA: Esta no es una pregunta fácil, pero déjame sugerir dos cosas. Primero, la naturaleza de la Biblia es tal que cualquier humano tiene el potencial de entender sus verdades y exponer doctrina sana basado en ella. Esto es verdad porque estamos todos hechos en la imagen de Dios para el propósito de hermandad y comunión con Dios. Que Dios se revele a nosotros en lenguaje humano es el factor principal en ese propósito. El punto entero de la Biblia es que los seres humanos lo lean y entiendan. No es algún tipo de libro místico con alguna clave secreta al entendimiento que solo los salvos poseen. Por lo tanto, aún los que no son salvos que buscan entender la Biblia y que se esfuerzan en ser objetivos, pueden formular mucha buena y sana doctrina. Entre los que no son salvos, algunos están más motivados que otros en rebuscar las Escrituras con un deseo sincero de complacer a Dios. Hombres como MacArthur, Sproul y Geisler, aunque no fueran salvos (lo cual no afirmo), ciertamente caerían en esta categoría. A veces, aun aquellos que no aceptan la inspiración y autoridad completa de la Biblia pueden entenderla mejor que algunos que sí aceptan su autoridad completa, porque no tienen ninguna doctrina favorita que pueden defender tan solo por torcer la Escritura. Por ejemplo, cuando estaba escribiendo mi libro sobre Dios el Creador, los dos autores que cité más seguido eran Emil Brunner y Langdon Gilkey, ninguno del cual era un creyente bíblico evangélico.

Segundo, aunque hombres tales como MacArthur, Sproul y Geisler han producido mucho «tremendo fruto» en términos de exposición bíblica, teología y apologética, también han producido mucho fruto podrido y agusanado al propagar doctrina seriamente falsa e influenciando a muchos a aceptarla. Por ejemplo, todos son vehementes defensores del concepto Zwingliano de «sola fidei» (solo fe), desechando el bautismo del proceso de salvación. MacArthur y Sproul también son firmes calvinistas; ningún defensor del calvinismo hoy es más evangélico por esta causa que R.C. Sproul. Por lo tanto, yo pensaría que tantas personas han sido desviadas como han sido influenciadas hacia Dios por ellos.

Debemos hacer todo esfuerzo de aprender de tales eruditos, al mismo tiempo que filtramos sus obras usando la Biblia. A Agustín (otro nombre en el mismo molde) se le acredita haber avanzado el concepto de «oro de Egipto». I. e., cuando los Israelitas escaparon de la esclavitud egipcia, Dios providencialmente tocó los corazones de los egipcios paganos y les hizo dispuestos a compartir sus riquezas con los israelitas que iban saliendo. Así que deberíamos estar dispuestos a recibir verdaderas ideas de cualquier fuente. El oro tiene valor, sin importar de dónde viene.

 

 

Pueden encontrar las notas originales del Dr. Jack Cottrell buscando su página en Facebook. Para ver el artículo original, haga clic AQUÍ.

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